
Por Julio Yovera B.
Adiós maestro. Ahora que ya no estás, los monopolios de la versión auditiva digital, seguidos por los piratas, te promocionarán para el gozo de sus bolsillos y el tamaño de sus arcas, y esa paradoja dialéctica tendrá un resultado no deseado por los verdugos de la vida: escuchándote se sensibilizará la conciencia de un público masivo que desconoce tus canciones.
Y es que en cada recodo de tu trajinar de juglar dejaste un mensaje de paz, que en medio de una guerra del poder contra los débiles, resulta subversivo y revolucionario.
Adiós maestro. Aquí te dejo esta creación del poeta guerrillero Otto René Castillo, guatemalteco asesinado por el poder de turno, hace cuatra décadas:
"Nada
podrá
contra esta avalancha
del amor.
Contra este rearme del hombre
en sus más nobles estructuras.
Nada
podrá
contra la fe del pueblo
en la sola potencia de sus manos.
Nada
podrá
contra la vida.
Y nada
podrá
contra la vida,
porque nada
pudo
jamás
contra la vida."