Por: Julio
Yovera Bayona *
Paulino Ipanaqué Martel estudió artes plásticas en la Escuela Regional
de Bellas Artes Ignacio Merino de Piura, pero su producción no tiene que ver
con escuelas ni corrientes académicas. A lo más, ciertas influencias de las
corrientes post vanguardistas que emergieron en el mundo como una manera de
transitar contra el orden artístico establecido y con la necesidad de innovar
la realidad desde los sueños.
En ese sentido, Paulino es un pintor por convicción y por pasión, como
lo fue entre los nuestros, José Sabogal, Sérvulo Gutiérrez, Julia Codesidos,
los pintores cuyos ojos descubrieron, además de los colores de la naturaleza de
un Perú diverso, la vida corpórea y animista de los seres de los más diversos
tonos ancestrales. Con ellos empieza la pintura del Perú profundo.
Paulino es tenaz, persistente, tiene esa constancia que los conocedores
de los secretos de la vida de los tallanes, la etnia ancestral de lo que hoy
llamamos el Bajo Piura, identifican con la laboriosidad de los chilalos, el
pájaro artesano que fabrica su nido con la arcilla y que anuncia con su silbido
madrugador el nuevo día.
A fuerza de auscultar y de trazar líneas, formas, colores y perspectivas
a su arte, éste le ha ido brindando sus secretos; de modo que, en él, se ha
producido ese maravilloso proceso donde, la imaginación, el trabajo, el
esfuerzo, la técnica y los sueños, hacen que la obra de arte emerja como una
llamarada entre las sombras de la noche, como una vena de agua entre la tierra
árida o como un árbol fresco bajo un sol inclemente que impone su fuego al
tiempo y la arena.
Ipanaqué Martel nació en Catacaos, por lo mismo, lleva el arte en sus
genes tallanes, la cultura pre inca de Cutivalú, Lachira, Marcahuillca, Amotaxe
y que le ha dado al país pintores, músicos, escultores, poetas, científicos y luchadores sociales reconocidos. No sabemos aún qué
designios hacen que los cataquenses sean excelentes artistas. En esa tierra de algarrobos nació Genaro Silva, Félix
Rebolledo, Manolo Delgado, los hermanos Aquino, y tantos otros excelentes pintores.
Ahí nació el prístino médico José Cayetano
Heredia, el padre de la medicina peruana; el líder sindical petrolero Alejandro
Taboada, mártir de la clase obrera; la rebelde Micaela Yarlequé Poicón, que osó
defender el patrimonio de los comuneros saqueado por el poder gamonal con la
complicidad de las autoridades y de los politiqueros. De esa tierra es el
abuelo del más grande intelectual socialista latinoamericano, José Carlos
Mariátegui. De esa tierra proviene el hermano que hoy inaugura su exposición “A
través del tiempo y la Arena”.
La temática de la pintura de Paulino es el
desierto, el sol, las noches de luna intensa, las flores luminosas, rojas de
aurora y amarillas de esperanza. Y en medio de ese mundo, suele pintar a su gente
– nuestra gente- caminando en pos de un nuevo amanecer. En suma, el pintor ha
hecho de su pueblo la razón de ser de su obra.
En este mes Julio, en el que se conmemora la
independencia del país de la dominación española, Paulino inaugura su
Exposición en este Congreso de la
República, en el que alguna vez estuvieron hombres preclaros y muy honestamente
comprometidos con los destinos del país, como Miguel Grau, Julio C Tello, José
Antonio Encinas, Raúl Porras Barrenechea, Horacio Zeballos, Javier Díez
Canseco.
Decía José Carlos Mariátegui que se debía
luchar no solo por la conquista del pan, sino también de la belleza. Y es que
la belleza en el arte es producto de un esfuerzo supremo de creación. No
olvidemos que un país para crecer y desarrollarse necesita de la materialidad
de sus exportaciones, pero requiere de identidad. Y esa identidad no es más que
espíritu. Son los artistas en todas las modalidades y en todas las formas, los
constructores del espíritu.
Que esta muestra de Ipanaqué Martel sirva para conocer mejor nuestra
patria. Que se exhiban las flores de todos los tonos, que la vida de una parte
del Perú se muestre en todo su esplendor.
Y nos alegra que un pintor de la talla de Paulino, que ha sido admirado
y saludado en Londres, New York, París, empiece a ser conocido y reconocido en
nuestra patria.
Muchas gracias.
+ Intervención en el Congreso de la República
(22 de Julio del 2013), con motivo de la Inauguración de la obra de Paulino
Ipanaqué Martel, titulada A través del tiempo y la arena.


