jueves, 25 de julio de 2013

Ipanaqué Martel, pintor del tiempo y de la arena



Por:  Julio Yovera Bayona *

Paulino Ipanaqué Martel estudió artes plásticas en la Escuela Regional de Bellas Artes Ignacio Merino de Piura, pero su producción no tiene que ver con escuelas ni corrientes académicas. A lo más, ciertas influencias de las corrientes post vanguardistas que emergieron en el mundo como una manera de transitar contra el orden artístico establecido y con la necesidad de innovar la realidad desde los sueños.
En ese sentido, Paulino es un pintor por convicción y por pasión, como lo fue entre los nuestros, José Sabogal, Sérvulo Gutiérrez, Julia Codesidos, los pintores cuyos ojos descubrieron, además de los colores de la naturaleza de un Perú diverso, la vida corpórea y animista de los seres de los más diversos tonos ancestrales. Con ellos empieza la pintura del Perú profundo.
Paulino es tenaz, persistente, tiene esa constancia que los conocedores de los secretos de la vida de los tallanes, la etnia ancestral de lo que hoy llamamos el Bajo Piura, identifican con la laboriosidad de los chilalos, el pájaro artesano que fabrica su nido con la arcilla y que anuncia con su silbido madrugador el nuevo día.   
A fuerza de auscultar y de trazar líneas, formas, colores y perspectivas a su arte, éste le ha ido brindando sus secretos; de modo que, en él, se ha producido ese maravilloso proceso donde, la imaginación, el trabajo, el esfuerzo, la técnica y los sueños, hacen que la obra de arte emerja como una llamarada entre las sombras de la noche, como una vena de agua entre la tierra árida o como un árbol fresco bajo un sol inclemente que impone su fuego al tiempo y la arena.
Ipanaqué Martel nació en Catacaos, por lo mismo, lleva el arte en sus genes tallanes, la cultura pre inca de Cutivalú, Lachira, Marcahuillca, Amotaxe y que le ha dado al país pintores, músicos, escultores, poetas, científicos y luchadores sociales reconocidos. No sabemos aún qué designios hacen que los cataquenses sean excelentes artistas. En esa tierra de  algarrobos nació Genaro Silva, Félix Rebolledo, Manolo Delgado, los hermanos Aquino, y tantos otros excelentes pintores.
Ahí nació el prístino médico José Cayetano Heredia, el padre de la medicina peruana; el líder sindical petrolero Alejandro Taboada, mártir de la clase obrera; la rebelde Micaela Yarlequé Poicón, que osó defender el patrimonio de los comuneros saqueado por el poder gamonal con la complicidad de las autoridades y de los politiqueros. De esa tierra es el abuelo del más grande intelectual socialista latinoamericano, José Carlos Mariátegui. De esa tierra proviene el hermano que hoy inaugura su exposición “A través del tiempo y la Arena”.   
La temática de la pintura de Paulino es el desierto, el sol, las noches de luna intensa, las flores luminosas, rojas de aurora y amarillas de esperanza. Y en medio de ese mundo, suele pintar a su gente – nuestra gente- caminando en pos de un nuevo amanecer. En suma, el pintor ha hecho de su pueblo la razón de ser de su obra. 
En este mes Julio, en el que se conmemora la independencia del país de la dominación española, Paulino inaugura su Exposición en este  Congreso de la República, en el que alguna vez estuvieron hombres preclaros y muy honestamente comprometidos con los destinos del país, como Miguel Grau, Julio C Tello, José Antonio Encinas, Raúl Porras Barrenechea, Horacio Zeballos, Javier Díez Canseco.
Decía José Carlos Mariátegui que se debía luchar no solo por la conquista del pan, sino también de la belleza. Y es que la belleza en el arte es producto de un esfuerzo supremo de creación. No olvidemos que un país para crecer y desarrollarse necesita de la materialidad de sus exportaciones, pero requiere de identidad. Y esa identidad no es más que espíritu. Son los artistas en todas las modalidades y en todas las formas, los constructores del espíritu.  
Que esta muestra de Ipanaqué Martel sirva para conocer mejor nuestra patria. Que se exhiban las flores de todos los tonos, que la vida de una parte del Perú se muestre en todo su esplendor.
Y nos alegra que un pintor de la talla de Paulino, que ha sido admirado y saludado en Londres, New York, París, empiece a ser conocido y reconocido en nuestra patria.
Muchas gracias.

+ Intervención en el Congreso de la República (22 de Julio del 2013), con motivo de la Inauguración de la obra de Paulino Ipanaqué Martel, titulada A través del tiempo y la arena.


miércoles, 24 de julio de 2013

Mercedes Sosa: la rebelde convicción de su canto

Entrevista de Julio Yovera Ballona. 






En abril de 1974, Mercedes Sosa estuvo en Lima y en Piura. Recuerdo que Renán Estrada, entonces director del diario Correo de Piura, me llamó a su oficina para decirme: la señora Mercedes Sosa viene,  tienes que entrevistarla. Nunca me dijo por qué me eligió a mí para tan grata jornada, tampoco le pregunté.
El viernes 5,  fui a verla al ex hotel de Turistas. Me acompañaba Aldo Cango, digamos que era el Chino Dominguez de Piura. Nos recibió y, mientras desayunábamos íbamos preguntando y anotando lo que nos decía. La entrevista se publicó el domingo 7 de abril en las páginas 11 y 13. Cuando me trasladé a Lima y en los ajetreos propios de quienes abrazamos un compromiso con una izquierda más exigente que la de ahora, perdí la entrevista.

Tiempo después  Roque Pablo Mondragón pudo recuperarla, mas, el huayco de Chosica, como saben los que conocen mi casa, se llevó mis papeles y demás. Creí que nunca la recuperaría; sin embargo, pocos meses antes que Rafemole partiera, en uno de mis retornos a Piura, me dio un sobre  y me dijo: he recuperado parte de tus escritos publicados en CORREO; lo abrí y le di una mirada rápida, estaba la entrevista, que hoy doy a conocer  en este espacio virtual. De modo que la publicación es un homenaje a Mercedes Sosa, la voz más representativa de la canción popular latinoamericana  y a Rafemole, el hermano bueno de los poetas, los escritores, los periodistas, los políticos honrados, los dirigentes gremiales.

La entrevista la publico exactamente como apareció en el diario.
“Lo que yo interpreto motiva al pueblo y lo ayuda a despertar”
“La canción apolítica es la canción política de la Reacción”
“Víctor Jara era consecuente con el pueblo, por eso lo han matado”

América ha despertado. Los hombres reclaman la alegría. Mueren creciendo y viven siempre. La lucha es a muerte: el águila agresiva con el cóndor; el primero con sus metrallas; el segundo, con sus hondas y piedras. América chola lucha su derecho legítimo a la vida: “le canto a la vida que me ha dado tanto”.
Mercedes Sosa canta para aquellos que luchan por la libertad. Canta el himno del trigo y el maíz, la yuca y el olivo: “campesino, campesino, cuando la tierra sea nuestra”. ¿Pero, qué sucede? ¿Quién es ésta recia y brava “invasora” que se atreve a tanto? Es MERCEDES SOSA, la nativa mensajera de la canción rebelde.

CORREO: Mercedes, ¿por qué cantas?
MERCEDES: Vos escribes y cumples una tarea; yo canto para cumplir una tarea. Mi tarea es agradable. En una lucha específica tenemos una tarea específica, la mía es entregar canciones al pueblo, cantar para él.
(Pienso en tu actuación acá en Piura. Esperabas a los obreros, campesinos, estudiantes, pero a esa hora, a esa misma hora, los campesinos estaban acompañados de la noche, sumidos en sus rústicos y grises caseríos; los obreros después del fatigado trabajo de la fábrica, estaban bajo sus techos de esteras agrupados en los llamados pueblos jóvenes)

CORREO: ¿Te consideras una artista del pueblo?
MERCEDES: Los explotados tienen sus artistas, siempre los tuvo: yo soy para ellos y vivo por ellos. En el arte hay un aspecto creativo y otro recreativo; el último es el resultado del primero. Las canciones frívolas, por ejemplo, incrementan la frivolidad. Mis canciones al recrear cumplen una función social y política. Los artistas “apolíticos” no han existido nunca. Los “apolíticos” han sido creados por la reacción.

CORREO: Dejas entrever que la música se divide en dos campos: música revolucionaria y música reaccionaria. Entonces, la belleza…  
MERCEDES: ¡Un momento! Vayamos por partes. La música revolucionaria que interpreto motiva al pueblo y lo ayuda a despertar, pero hay que saber embellecer la canción. La música es un arte. La música revolucionaria tiene un elevado nivel estético. La belleza musical es del pueblo. Aun cuando nos odien no pueden negar que nuestra música tiene belleza y es revolucionaria. No estoy de acuerdo con el panfleto musical.
(Pienso: tiene razón. La música “pura” y “apolítica” es obra de la agresión cultural del imperialismo para reforzar su dominación económica. Promocionan a los cantantes frívolos para que ellos siempre la vacuidad ideológica en las mentes dominadas del pueblo)

CORREO: ¿Qué reflexión harías sobre la sociedad actual y sus artistas?
MERCEDES: La sociedad actual no es homogénea, hay clases sociales; hay explotadores y hay explotados. Los artistas, todos, absolutamente todos, están con los explotadores o con los explotados. Entonces, los artistas son revolucionarios o son reaccionarios. Los artistas reaccionarios no se declaran tales pero eso no niega lo que son.

CORREO: Las canciones que tú cantas, que canta Soledad Bravo, que cantó Victor Jara y otros, se les llama canciones de protesta; estás de acuerdo con este calificativo?
MERCEDES: No, no es correcto llamarlas canciones de protesta. La burguesía a través de sus canciones también protesta, tú conoces lo intrascendente y frívolo de estas protestas.   La música enloquecedora de los jóvenes norteamericanos son protestas a lo complementario, no a lo fundamental de la dominación imperialista.
El hecho de estar con tus canciones, con tu vida al lado del pueblo es motivo suficiente y poderoso para que los explotadores sepan quién eres. Sé –tú lo sabes- el disgusto que crean tus canciones entre los reaccionarios por interés y convicción.

CORREO. ¿Tienes enemigos?
MERCEDES: Sí… tengo muchos enemigos, son los mismos que tiene el pueblo, pero, hoy no quiero hablar de los enemigos, sino de los amigos.

CORREO: Tú has escogido un medio muy nuestro para llegar con tus canciones a las masas: el folklore. ¿Por qué?
MERCEDES: Porque tomarlo y usarlo significa recatar nuestra cultura que fue saqueada, triturada y deshecha por los españoles; lo que hicieron es imperdonable. Nos tuvieron de rodillas muchos siglos pero ahora volvemos a pararnos.
(Volvemos a pararnos….)

CORREO: ¿Qué conoces de Vallejo?
MERCEDES: Antes quiero decirte que la burguesía “quiere” y “ama” a una personalidad “exquisita” de Vallejo y niega al Vallejo comunista, al Vallejo militante. En todos los fardos escritos por la burguesía sobre Vallejo hay una intención: negarlo.
Hemos musicalizado dos poemas de Vallejo “Terceto Autóctono” y “A mi hermano Miguel”
(Le hablé de Masa y me dijo que quería llevarlo a las pampas y luego dispensarlo por el mundo)

CORREO: Queremos que nos hables de los sucesos de Chile, de Víctor Jara, ¿puedes?
MERCEDES: En Chile triunfó la bestia. 
En “Plegaria de un Labrador” está Víctor Jara, es el creador del pueblo que tiene sed de auroras. Es una canción hermosa que voy a cantar siempre. Víctor tiene una composición que no va a poderse cantar se llama “Muchacha de un Telar”.

CORREO. ¿Por qué no se va a poder cantar?
MERCEDES: Porque “Muchacha de un Telar” es el canto a la liberación de la mujer chilena que estaba empezando. Es un canto a la mujer que estaba dejando de ser prisionera de la fábrica, prisionera del horario y del salario.

CORREO: ¿Crees en la revolución chilena?
MERCEDES: Creo  en la revolución, en una sola, la de los explotados.
Supe de la muerte de Víctor en España. En España está Franco, todo está controlado, pero hay hechos que no pueden ocultarse. Imagínate lo que fue para mí tener noticias de una muerte tan lamentable. A  Víctor lo asesinaron horriblemente, antes las manos, esas manos que solo sabían tocar la guitarra, pero que estaban dispuestas a tomar el fusil.
Los asesinos han matado y tenemos que odiarlos, que saberlos odiar. Tenemos que cantar la vida y condenar la muerte. En los hechos de Chile estuvo presente la solidaridad revolucionaria, el internacionalismo de los pueblos.
Finalmente, quiero decirte algo, siempre, hasta que me muera hablaré de Víctor Jara, en mí ya nunca estará presente la zamba alegre. No se puede estar alegre si lo que se expresa es el sufrimiento. Después de lo de Chile, nunca, nunca, fue tan duro como ahora.
Dejamos a Mercedes. Salimos por las calles de esta Piura calurosa y recordamos que allá en su patria, la zamba está sangrando desde el alma.


(Han pasado los años. Mercedes ya no está. La recuerdo joven,  bastante triste, y me animé a rescatar esta entrevista publicada en un diario al que serví y que después me acusó con especial desprecio, como si no me hubieran conocido nunca. Pero, también de esa época viene el enorme afecto que tengo por los amigos que decidimos hacer un arte con sello libertario)


lunes, 8 de julio de 2013

Testimonio de parte


Presentación del Libro Tres docentes hablando de Vallejo. 
Por Julio Yovera B.
A Vallejo lo han capturado los académicos para fundamentar sus análisis sobre semiótica y vanguardismo; los negociantes de la educación universitaria que nunca leyeron una obra suya para ampliar el volumen de su ganancias; los anti comunistas para despotricar con sus citas fuera de contexto sobre el marxismo; los defensores del sistema para anunciar la derrota de la solidaridad. En fin…
Pero hay un núcleo de vallejistas militantes, que tienen en la Asociación Capulí, Vallejo y su Tierra un frente único de la cultura; ahí caben todos los matices y todos los tonos que puedan existir en torno a la identidad del poeta de Los Heraldos Negros, de Trilce, de Poemas Humanos y de España, aparte de mí este Cáliz. Comandante en Jefe de estos guerreros del alba es Danilo Sánchez Lihon.
De otro lado, confluyendo con Capulí estamos los vallejianos que además, sí, claro, por cierto, a mucho orgullo, nos hemos comprometido desde muy jóvenes con el pensamiento y el ideario de Mariátegui. No son dos corrientes distintas sino dos manantiales que alimentan el mismo río. En esta corriente estamos un núcleo de maestros que tenemos raíces vivas y hondas en el magisterio organizado en el SUTEP, el emblemático sindicato que fundara hace 41 años ese maestro guerrero y poeta llamado Horacio Zeballos. Diría que ahí estamos visiblemente identificados (y fichados) Carlos Rojas Galarza, Percy Julián Uribe y Julio Yovera.
Los tres participamos de las mingas culturales que organiza Capulí, Vallejo y su Tierra, y hemos concurrido con unción al encuentro internacional de vallejianos y vallejólogos, que cada mayo del años se organiza bajo la telúrica y el cielo luminoso de Santiago de Chuco, la tierra del poeta. Y estamos convencidos que caminamos por la  senda justa. De ahí se fortalece nuestro interés en aportar más y mejor sobre Vallejo. Precisamente el año pasado preparamos ponencias sobre la experiencia docente que tuvo el poeta a lo largo de cinco años, tanto en Trujillo como en Lima y Huánuco.
Esas ponencias, gracias al apoyo de Derrama Magisterial a través de INFODEM, se ha convertido en un libro que presentamos en Mayo en Santiago de Chuco y ayer 4 de Julio en la ciudad de Lima. Pensábamos que íbamos a tener que hacerlo entre nosotros. No importa dijimos.
¡Cuán equivocados estuvimos! La vida impuso que los maestros  a lo largo del día, junto al pueblo, salieran a expresar su indignación contra un régimen que ha estafado al país. Al finalizar la jornada una considerable parte de ellos se dirigió al local del SUTEP, a esperar que empiece el acto que, a fin de cuentas, Vallejo convocaba  y que  no estaba dispuesto a permitir que un libro que habla de su condición de maestro, no estuvieran los maestro. Más aún, él que había luchado por las causas justas toda su vida le parecía muy bien que este libro se presentara en un día de lucha.
Otras felices coincidencias: el libro se presentó en una semana de homenaje a los maestros con motivo de su Día y esa fue la razón por la que se hermanaron dos actividades en una: la remembranza al mítico líder magisterial Horacio Zeballos, aquel barbado dirigente, que les dijo a los maestros, desde la prisión, que no traicionar debía ser para ellos un mandamiento. Expositor de este tema fue el dirigente gremial Fidel Quispe.
Segunda ceremonia. Danilo Sánchez, como siempre, dio cátedra de solvencia en conocimiento sobre la vida del poeta, su función de maestro, su pedagogía de la ternura, su capacidad de creatividad didáctica, su hilo umbilical de una poesía que es formativa en su esencia desde sus primeros poemas sobre física, química y geografía hasta el último: España, aparta de mi este cáliz. Esa fue en esencia su ponencia y su mensaje una invitación a leerlo, a asumirlo.
Vendrían después dos declamadores, uno de ellos docente, Ricardo Elías Rosselló, el otro, ingeniero, Federick Sotomayor. Vallejo comunicaba y tocaba al público como “cuando por sobre el hombro nos llama una palmada.” Los asistentes estaban conmovidos.
Ni qué decir  de los invitados, tremendas personalidades de los de abajo. Algunas por primera  vez, acaso con cierto grado de desconfianza, pisaban el local de los maestros del SUTEP. Estaban ahí Jorge Aliaga, el poeta y narrador peruano residente en Escocia; César Vallejo Castañeda, el sobrino nieto del poeta César Vallejo Mendoza e hijo del patriarca recientemente fallecido César Vallejo Ynfantes; Manuel Vejarano, viejo roble de la estirpe de los vallejianos de Santiago de Chuco; Manuel Guerra Velásquez, quien en breve presentará su libro testimonial y narrativo Trasiegos; Julio Céspedes Olarte, consultor en temas agrarios. Estaban los principales líderes del SUTEP, Walter Quiroz y Gladys Pajuelo;  los amigos de siempre, Eleazar Briceño,  asesor del gremio magisterial, Dora Paredes incansable promotora cultural. Betty Soto, siempre anónima y siempre atenta a los detalles.
Los tres autores hicieron uso de la palabra. Percy, sarcástico, agudo, habló de la fortaleza que tenemos los maestros y de la necesidad de tener a Vallejo como referente. Carlos, conmovido, habló de la importancia de promover nuevas investigaciones sobre Vallejo y su  función docente, además de puntualizar su concepción marxista. Yo dije lo que aparece en estas líneas.
La parte musical vino como un viento cálido en una noche donde los asistentes se cobijaban alrededor de esa fogata viva llamada César Vallejo.
El  brindis fue además un saludo de Hamer Villena, secretario general del SUTEP.
Y después, la música, el canto. La voz de Margot, los compases del grupo Brisas Peruanas. La noche se hizo fiesta. Se rompió el protocolo. Caramba. Los profesores y los literatos tomados de la manos y bailando.
No quiero concluir esta nota sin antes agradecer a los amigos y colegas, a los amigos y compañeros. Isabel Portilla, Tania Quiroz, Mario Tejada, que desprendimiento más vallejiano el de estos compañeros, solícitos y cordiales.  Y los jóvenes agilitos con sus cámaras.  
Presumo que anoche se ha abierto una nueva ruta para los hermanos de Capulí, pero también para los hermanos del SUTEP.  Como dijo Walter, el local está al servicio de ustedes, compañeros.
Siento que Vallejo está contento y hasta puedo decir que hoy debe gustarle la vida mucho más…