Escribe: Julio Yovera.
UNO
Las evaluaciones del
Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA por sus siglas en
inglés) son planificadas y aplicadas por la Organización para la Cooperación y
Desarrollo Económico (OCDE por sus siglas en inglés). Según sus principios está
comprometida con “la democracia y la economía de mercado”, para ello conforma
un foro que desde las actividades estratégicas, la educación una de ellas, le
permita lograr sus metas.
Por eso, sentimos vergüenza
ajena cuando en el “debate” que en días pasados en el Congreso de la República
del Perú, los congresistas del fujimorismo desaforadamente que sostenían que
los resultados de la prueba Pisa del 2016, eran un psicosocial. No sabíamos si
reír o llorar ante tanta monumental ignorancia.
El objetivo de la prueba
PISA es “evaluar la formación de los alumnos cuando llegan al final de la etapa
de enseñanza obligatoria, hacia los 15 años. Se trata de una población que se
encuentra a punto de iniciar la educación postsecundaria o que está a punto de
integrarse la vida laboral.
“El Programa ha sido
concebido como un recurso para ofrecer información abundante y detallada que
permita a los países miembros adoptar las decisiones y políticas públicas
necesarias para mejorar los niveles educativos” https://www.oecd.org/pisa/39730818.pdf
“La evaluación cubre las áreas
de lectura, matemáticas y competencias científicas. El énfasis de la evaluación
está puesto en el dominio de los procesos, el entendimiento de los conceptos y
la habilidad de actuar o funcionar en varias situaciones dentro de cada
dominio” https://www.oecd.org/pisa/39730818.pdf
En el 2012, participaron en
la prueba, 62 países. China, pero más específicamente Shanghai quedó primero.
El Perú quedó último en las tres áreas evaluadas. Como dato consuelo lo
siguientes: de los 15 últimos países evaluados, ocho pertenecían a nuestro
continente: México, Chile, Uruguay, Costa Rica, Argentina, Brasil, Colombia y
Perú.
En el 2016, los países evaluados
fueron 72. Los que aparecen en los primeros lugares en los resultados de la
prueba son: Japón, Singapur, Estonia, Taiwán, Finlandia.
La ubicación para los países
de América Latina son los siguientes:
Área de Ciencias: Buenos
Aires (puesto 38), le sigue Chile (44), Uruguay (47), Costa Rica (55), Colombia
(57), México (58), Brasil (63), Perú (64) y República Dominicana (70).
Área de matemáticas: Buenos
Aires (puesto 39), Chile (48), Uruguay (51), México (56), Costa Rica (59),
Colombia (61), Perú (62), Brasil (65) y República Dominicana (70).
Área de lectura: Buenos
Aires (38), Chile (42), Uruguay (46), Costa Rica (51), Colombia (54), México
(55), Brasil (59), Perú (63) y República Dominicana (66).
La prueba PISA es un sistema
de evaluación de los niveles de logros o no, que alcanzan los estudiantes de
los países donde de manera voluntaria se aplican cada tres años. Todo ello con el aval del gobierno.
Las pruebas son cuantitativas, es decir se atienen a un criterio de respuesta
que mide proceso y desarrollo de pensamiento lógico dentro de la concepción de
hacer eficiente el “capital humano”.
No estamos en el último
círculo del sótano pero no estamos ni siquiera colindando la mitad de la
escalera.
DOS
Que la educación peruana
adolece de una profunda crisis es referir una realidad estructural que no deja
atenuantes de duda. El proyecto emancipador y republicano criollo tuvo y tiene
mucho de responsabilidad con las limitaciones de una educación que no ha podido
contribuir a la unidad de los sectores sociales y étnicos pluriculturales y que
contribuyó en nada a la formación de la nación peruana. Y es también cierto,
que con la aplicación del neoliberalismo y el rol que jugó y juega el
fujimorismo en ese proceso, la crisis de la educación llegó a niveles de degradación
nunca antes vistos.
Esa ofensiva encontró a un
pueblo políticamente desubicado a lo que implementaba la corrupción con el
membrete de “modernidad”. En efecto, mientras el neoliberalismo avanzaba en la
imposición de un modelo integral de dominación, desde la izquierda y el
clasismo se intentaron respuestas que no podían ni enfrentar ni derrotar las
propuestas neoliberales.
Fujimori, el cleptómano y
criminal, impulsó su reforma educativa neoliberal en cuestiones fundamentales como:
Minimización del Ministerio de Educación (MED), cuyo efecto no
era exclusivamente como se ha dicho, reducir el potencial humano para hacer
“caja fiscal” sino desprenderse de un activo especializado en educación. A
partir de esta política los profesionales y expertos en educación serían las
“luminarias” del Banco Mundial.
El eje de la propuesta se
centró en el Currículo que contenía el llamado Nuevo Enfoque Pedagógico, NEP,
desde donde promovieron las llamadas “competencias” que dejaron fuera de espacio
la formación integral. Con dicho enfoque, la educación redujo su visión y se
centró a la deficiente preparación del “capital humano” para ingresar a un
mercado supuestamente dimensionado para armonizar el binomio “oferta –
demanda”, cuando la cierto es que estaba “preparando” para el subempleo y la desocupación.
El fujimorismo “promovió la
inversión privada”. Abrió un periodo donde se dieron autorizaciones a todos los
mercaderes y negociantes para quienes la educación era –de acuerdo a sus
estudios de mercado- una empresa rentable, no solo en el nivel superior sino también
en el nivel básico.
La reforma educativa de la
dictadura puso a la educación en su peor crisis histórica, solo comparable a la
que se tuvo después de la guerra con Chile. Se promovió una educación para
atender servicios; no invirtió para una educación pública de calidad. Se
acentuó el modelo primario exportador; se ignoró la formación científica; la
educación en matemáticas y comprensión lectora se hizo a un lado; de ignoró la
necesidad de formar y fortalecer nuestra identidad; se dejó de fomentar valores
como el amor al país, la solidaridad, la honradez; y, se devaluó la formación magisterial.
TRES
Esa es la responsabilidad
del fujimorismo. La pregunta clave es: ¿qué hicieron los gobiernos de Toledo,
García y Humala para romper la funesta herencia fujimorista? Ninguno de ellos
se aproximó a reflexionar en serio la necesidad de levantar un Proyecto
Nacional de Educación acorde con la realidad del país, a sus necesidades y
debatidas con la participación del magisterio organizado, los padres de
familia, alumnos e instituciones educativas y culturales. La sensación que se tuvo
es que en estos temas seguiría el fujimorismo sin Fujimori. No se podía pedir
peras al olmo.
¿Qué perspectivas tiene el
gobierno de PPK? Hasta ahora, ninguna. Saavedra no es en modo alguno distinto
de la propuesta que impone el Banco Mundial en educación. Entonces ¿por qué la
pugna? pues porque el fujimorismo achorado necesita demostrar que ellos son los
que deciden qué se hace y qué no debe hacerse en todos los asuntos de interés
nacional. Que las universidades empresa son intocables, que no está dispuestos
a dejar que el las sociedad peruana tome conciencia de la necesidad de un
debate sobre Reforma Educativa Integral.
Nos resta decir que el
resultado de Pisa 2016, que no es en absoluto –lo reitero- un psicosocial como
dicen los limitados congresistas, sino que es una prueba mundial estandarizada
que no hay que subestimar ni sobredimensionar.
Sería interesante informar
como hizo Singapur, Finlandia, Portugal, para ubicarse en los lugares que
ocupan. Ese será el tema de la próxima entrega.





