martes, 13 de diciembre de 2016

MÁS ALLÁ DE PISA, LA EDUCACIÓN DEL PAÍS SIGUE EN EL SÓTANO




Escribe:     Julio Yovera.
UNO
Las evaluaciones del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA por sus siglas en inglés) son planificadas y aplicadas por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE por sus siglas en inglés). Según sus principios está comprometida con “la democracia y la economía de mercado”, para ello conforma un foro que desde las actividades estratégicas, la educación una de ellas, le permita lograr sus metas.
Por eso, sentimos vergüenza ajena cuando en el “debate” que en días pasados en el Congreso de la República del Perú, los congresistas del fujimorismo desaforadamente que sostenían que los resultados de la prueba Pisa del 2016, eran un psicosocial. No sabíamos si reír o llorar ante tanta monumental ignorancia.    
El objetivo de la prueba PISA es “evaluar la formación de los alumnos cuando llegan al final de la etapa de enseñanza obligatoria, hacia los 15 años. Se trata de una población que se encuentra a punto de iniciar la educación postsecundaria o que está a punto de integrarse la vida laboral.
“El Programa ha sido concebido como un recurso para ofrecer información abundante y detallada que permita a los países miembros adoptar las decisiones y políticas públicas necesarias para mejorar los niveles educativos” https://www.oecd.org/pisa/39730818.pdf
“La evaluación cubre las áreas de lectura, matemáticas y competencias científicas. El énfasis de la evaluación está puesto en el dominio de los procesos, el entendimiento de los conceptos y la habilidad de actuar o funcionar en varias situaciones dentro de cada dominio”   https://www.oecd.org/pisa/39730818.pdf
En el 2012, participaron en la prueba, 62 países. China, pero más específicamente Shanghai quedó primero. El Perú quedó último en las tres áreas evaluadas. Como dato consuelo lo siguientes: de los 15 últimos países evaluados, ocho pertenecían a nuestro continente: México, Chile, Uruguay, Costa Rica, Argentina, Brasil, Colombia y Perú.
En el 2016, los países evaluados fueron 72. Los que aparecen en los primeros lugares en los resultados de la prueba son: Japón, Singapur, Estonia, Taiwán, Finlandia.
La ubicación para los países de América Latina son los siguientes:
Área de Ciencias: Buenos Aires (puesto 38), le sigue Chile (44), Uruguay (47), Costa Rica (55), Colombia (57), México (58), Brasil (63), Perú (64) y República Dominicana (70).

Área de matemáticas: Buenos Aires (puesto 39), Chile (48), Uruguay (51), México (56), Costa Rica (59), Colombia (61), Perú (62), Brasil (65) y República Dominicana (70).
Área de lectura: Buenos Aires (38), Chile (42), Uruguay (46), Costa Rica (51), Colombia (54), México (55), Brasil (59), Perú (63) y República Dominicana (66).
La prueba PISA es un sistema de evaluación de los niveles de logros o no, que alcanzan los estudiantes de los países donde de manera voluntaria se aplican  cada tres años. Todo ello con el aval del gobierno. Las pruebas son cuantitativas, es decir se atienen a un criterio de respuesta que mide proceso y desarrollo de pensamiento lógico dentro de la concepción de hacer eficiente el “capital humano”.
No estamos en el último círculo del sótano pero no estamos ni siquiera colindando la mitad de la escalera.


DOS

Que la educación peruana adolece de una profunda crisis es referir una realidad estructural que no deja atenuantes de duda. El proyecto emancipador y republicano criollo tuvo y tiene mucho de responsabilidad con las limitaciones de una educación que no ha podido contribuir a la unidad de los sectores sociales y étnicos pluriculturales y que contribuyó en nada a la formación de la nación peruana. Y es también cierto, que con la aplicación del neoliberalismo y el rol que jugó y juega el fujimorismo en ese proceso, la crisis de la educación llegó a niveles de degradación nunca antes vistos.
Esa ofensiva encontró a un pueblo políticamente desubicado a lo que implementaba la corrupción con el membrete de “modernidad”. En efecto, mientras el neoliberalismo avanzaba en la imposición de un modelo integral de dominación, desde la izquierda y el clasismo se intentaron respuestas que no podían ni enfrentar ni derrotar las propuestas neoliberales.
Fujimori, el cleptómano y criminal, impulsó su reforma educativa neoliberal en cuestiones fundamentales como:
Minimización del  Ministerio de Educación (MED), cuyo efecto no era exclusivamente como se ha dicho, reducir el potencial humano para hacer “caja fiscal” sino desprenderse de un activo especializado en educación. A partir de esta política los profesionales y expertos en educación serían las “luminarias” del Banco Mundial.
El eje de la propuesta se centró en el Currículo que contenía el llamado Nuevo Enfoque Pedagógico, NEP, desde donde promovieron las llamadas “competencias” que dejaron fuera de espacio la formación integral. Con dicho enfoque, la educación redujo su visión y se centró a la deficiente preparación del “capital humano” para ingresar a un mercado supuestamente dimensionado para armonizar el binomio “oferta – demanda”, cuando la cierto es que estaba “preparando” para el  subempleo y la desocupación.  
El fujimorismo “promovió la inversión privada”. Abrió un periodo donde se dieron autorizaciones a todos los mercaderes y negociantes para quienes la educación era –de acuerdo a sus estudios de mercado- una empresa rentable, no solo en el nivel superior sino también en el nivel básico.  
La reforma educativa de la dictadura puso a la educación en su peor crisis histórica, solo comparable a la que se tuvo después de la guerra con Chile. Se promovió una educación para atender servicios; no invirtió para una educación pública de calidad. Se acentuó el modelo primario exportador; se ignoró la formación científica; la educación en matemáticas y comprensión lectora se hizo a un lado; de ignoró la necesidad de formar y fortalecer nuestra identidad; se dejó de fomentar valores como el amor al país, la solidaridad, la honradez; y, se devaluó la formación magisterial.
TRES
Esa es la responsabilidad del fujimorismo. La pregunta clave es: ¿qué hicieron los gobiernos de Toledo, García y Humala para romper la funesta herencia fujimorista? Ninguno de ellos se aproximó a reflexionar en serio la necesidad de levantar un Proyecto Nacional de Educación acorde con la realidad del país, a sus necesidades y debatidas con la participación del magisterio organizado, los padres de familia, alumnos e instituciones educativas y culturales. La sensación que se tuvo es que en estos temas seguiría el fujimorismo sin Fujimori. No se podía pedir peras al olmo.
¿Qué perspectivas tiene el gobierno de PPK? Hasta ahora, ninguna. Saavedra no es en modo alguno distinto de la propuesta que impone el Banco Mundial en educación. Entonces ¿por qué la pugna? pues porque el fujimorismo achorado necesita demostrar que ellos son los que deciden qué se hace y qué no debe hacerse en todos los asuntos de interés nacional. Que las universidades empresa son intocables, que no está dispuestos a dejar que el las sociedad peruana tome conciencia de la necesidad de un debate sobre Reforma Educativa Integral.
Nos resta decir que el resultado de Pisa 2016, que no es en absoluto –lo reitero- un psicosocial como dicen los limitados congresistas, sino que es una prueba mundial estandarizada que no hay que subestimar ni sobredimensionar.
Sería interesante informar como hizo Singapur, Finlandia, Portugal, para ubicarse en los lugares que ocupan. Ese será el tema de la próxima entrega.  


jueves, 8 de diciembre de 2016

INTERPELACIÓN AL MINISTRO SAAVEDRA, DE QUÉ SE TRATA?


Escribe: Julio Yovera.
La crisis de la educación peruana es estructural. Tiene que ver con la ausencia de un proyecto nacional de desarrollo, de una propuesta nacional de educación, de un modelo pedagógico, que respondan a los tiempos, a la vasta realidad socio-cultural, a la necesidad de construir la nación peruana, a darle una visión económica que rompa con su condición de sociedad exportadora de materias primas.
Nuestro concepto holístico se sintetiza así: la educación forma integralmente la personalidad del ciudadano e impulsa al desarrollo de un país. Con las castas criollas que nos han gobernado esto no ha sido posible.
La mafia cleptómana del delincuente en prisión aplicó el modelo neoliberal para propiciar la inversión privada. La educación pública fue abandonada y se dio facilidades en provecho de las entidades educativas empresariales, con los resultados que conocemos. Y en ese proceso, mediocrizaron la formación docente.
Todos los regímenes que han gobernado el país en los últimos 30 años, han caminado por el riel que le trazó el Banco Mundial. Ninguno puso en debate el tema de la educación como una actividad estratégica para la vida y el futuro del país.
Ahora, cuando un Ministro de manera tímida y débil, levanta una propuesta de medición de calidad de los negocios “educacionales”, fujimoristas y apristas, deciden interpelarlo y, de paso, exhiben su monumental ignorancia y su desinterés.
Desde los sectores democráticos, progresistas y de izquierda han surgido voces para defender al Ministro Saavedra. Desde nuestro punto de vista, no nos corresponde ubicarnos tras la defensa de una gestión que se enmarca dentro de los postulados neoliberales. Como tampoco nos corresponde ponernos detrás de la corrupción del fujimorismo. Una y otra postura es errada. Más cuando el tema central de la educación: la propuesta de reforma no se toca en absoluto.
Confrontemos con la mafia y debatamos con los expertos neoliberales. ¿Qué hacer con la educación? ¿Cuáles son los aspectos sustantivos para un acuerdo nacional en educación? ¿Cómo hacemos viable ahora el Frente de Defensa de la Educación Pública de Calidad? ¿Cómo implementamos un Plan Curricular con líneas maestras que fusionen desarrollo con pensamiento científico, creación, capacidad crítica y formación en valores? ¿Qué líneas marices le damos al Modelo Pedagógico? ¿Cómo se inserta en ese proceso el docente peruano?, ¿Cuánto y en qué invertir en educación?
Torpedear al Ministro y pulverizarlo desde la izquierda, como lo hace el fujimorismo y el aprismo es el yerro más grande. Aplaudirlo, como si fuéramos su barra brava, es estar desubicados y a años luz de la tierra.
La izquierda y el gremio magisterial tienen un reto: demostrar que en educación al menos sabemos qué es lo que la ciudadanía mayoritariamente requiere. Y con nuestras propuestas asumidas y llevadas a las bases magisteriales, a los padres de familia y alumnos, creemos que bien puede ser un eje del cambio que la sociedad demanda.

jueves, 1 de diciembre de 2016

FIDEL: DE LÍDER CUBANO A LÍDER PLANETARIO


Escribe: Julio Yovera.
Después de la segunda guerra mundial, los países de los continentes de América Latina, África y Asia, se convierten en escenarios de movimientos libertarios. En Cuba, isla del archipiélago caribeño de 109 884,01 kilómetros cuadrados, un minúsculo contingente guerrillero se prepara.
El conductor de la revolución es Fidel Castro Ruz; un joven en el que ya se asomaban cualidades que van afirmándose con los años: voracidad lectora, capacidad aguda de observación; proclividad a la acción, habilidad para teorizar desde la práctica. Consciente que el poder conservador de su país era duro e intransigente, poco o nada había que esperar de él. De manera que aquello que obtendría para su pueblo sería lo que conquistaría por la vía armada. Más aún, después de un intento fallido y cuando advirtió que el Partido Comunista de su país duda y vacila para organizar al pueblo y levantarlo; decide organizarse y emprender su propio camino.
Un mérito suyo fue no olvidar el pasado en nombre del presente. Entiende que su experiencia es un paso más del largo camino hacia la liberación; que lo suyo no debe asumirse al margen de las tradiciones patrióticas de su pueblo. Esto es meritorio pues el socialismo que asumiría después tendría mucho de la experiencia internacional y mucho de las raíces rebeldes de su pueblo.
Con esa visión, las fuerzas sociales de la revolución que él organiza, incorporaran en su subjetividad y en su conciencia el legado de José Martí, quien en 1892 había creado el Partido Revolucionario Cubano. Así también, reconoce e incorpora el legado del Partido Comunista Cubano que había fundado un núcleo de estudiantes y obreros animados por Julio Antonio Mella, en 1925. Fidel entiende perfectamente que un partido político no es solo un cuerpo de  postulados generales, sino la fuerza organizada para la acción y para la elaboración de ideas, muchas de ellas extraídas del bagaje de la historia de su pueblo.
Fidel corona su victoria, la que forjó en Sierra Maestra. El 1 de enero de 1959 se proclama en La Habana el triunfo de la revolución. La travesía había empezado el 25 de noviembre de 1956 en las costas de México. Fue en el mítico Granma que los patriotas se hicieron al mar para intentar encontrar el tesoro perdido de la dignidad.   
Cuando Fidel triunfa aún no era comunista. Su movimiento lo hace bajo las banderas del movimiento 26 de Julio. Con él forma su ejército guerrillero y era un convencido que con él iría a la victoria. El pueblo cubano estaba harto de corrupción, entreguismo, miseria, putería exclusiva para millonarios. En tanto, en las zonas rurales, las capas y la clase campesina se abatían en la miseria y el desempleo. La correlación de fuerzas a nivel nacional le resultaba favorable. Las clases dominantes, además de conservadoras y reaccionarias eran frívolas y sin el menor interés por enmendar el país. La mendicidad harapienta y la mendicidad elegante estaban a la orden día. No todos estaban de acuerdo con ese destino.
No solo los factores nacionales eran favorables, también la correlación internacional inclinaban la balanza a favor de la revolución. El imperialismo yanqui salía triunfante pero agotado de la segunda guerra mundial. Lo mismo ocurría con los otros imperios: Inglaterra y Francia. Ni qué decir de los vencidos: Alemana, Italia y Japón. Las estructuras productivas de esos países estaban colapsadas. Todos ellos se enfrentaban a sendos movimientos de liberación nacional y a la rebelión en sus propios países. El pueblo vietnamita estaba alzado en armas, La guerra popular de China, dirigida por Mao, había triunfado, Corea en 1950 se había dividido y estaba en auge el socialismo. Ahí donde las guerrillas no surgían, los obreros y campesinos se decidían a la acción directa. Fidel tuvo la certeza que ese era el camino y avanzó. Demostró que pretender que las masas y los países pobres carguen el enorme fardo de la crisis, era un acto criminal.  
La voz y la acción de Fidel y de su pueblo, triunfante la revolución y ya instalado el gobierno de los guerrilleros y el pueblo, se convirtieron –para utilizar la frase de Marx en El Manifiesto Comunista - en los fantasmas que recorrían los caminos del mundo. Alentaron las luchas revolucionarios en distintas latitudes del planeta. El Che inicia su acción guerrillera intentando crear un foco que extendiera la revolución en todo el continente. Fracasó, pero nunca como después de él, el sueño de Bolívar: construir la patria grande se hizo tan necesario y posible.  
Cuando Fidel asume la conducción del Gobierno y del Poder, estudia de manera aguda y crítica, las diversas doctrinas políticas. Después de un profundo análisis opta por el marxismo – leninismo, pero, igual que nuestro José Carlos Mariátegui, no lo asume como un dogma, sino como una concepción del mundo, como una teoría del conocimiento, y como un método de investigación y de acción. Las fuerzas progresistas, patrióticas, nacionalistas y democráticas de su país, lo veían con simpatía, pero al dar ese paso meditado, hacerse socialista y declararse marxista, dio motivos para que sus viejos amigos y aliados le dieran la espalda. Desde ese momento, se va a conocer otra etapa de su vida: la del hombre íntegro, que sabe enfrentar los riesgos de su consecuencia y coherencia.
Reconstruye las fuerzas comunistas y revolucionarias. Lo hace sobre bases no solo de generalidades teóricas, sino estudiando para extraer de la realidad cubana una teoría de la revolución. En América Latina por primera vez desde un Partido Comunista en el poder se estudia y se incorpora como legado del socialismo la lucha patriótica del pueblo. Y reconoce como padres espirituales de su patria a Antonio Maceo y José Martí.
Fidel es honesto cuando dice “no soy comunista”. No es que estuviera haciendo un juego táctico, sino que, en efecto, por entonces no era comunista. Se hace comunista porque del conjunto de disciplinas ideológicas, el marxismo le permite entender los hechos de manera científica e integral. Se hace marxista porque no encontraba ruptura ni divorcio en la  conducta patriótica de quienes le habían precedido en la lucha por la independencia de su país con la lucha internacionalista y anti neocolonial de los pueblos.   
El marxismo, aplicado de manera consecuente le dio una mejor lectura de la realidad nacional e internacional. Comprendió que si confiaba en las masas, la revolución podía enfrentar, resistir y sortear todas las dificultades. Eso que en el pensamiento de  los clásicos se llama línea de masas fue lo que hizo posible que Fidel confiara en el pueblo.
En circunstancias históricas muy especiales: la movilización para vencer al analfabetismo, las campañas en la zafra, la permanente demanda de respeto a la soberanía de Cuba, su labor internacionalista tuvo en la identificación y protagonismo de su pueblo al factor clave de la victoria.
También fue un hombre respetuoso de las experiencias de los países hermanos. En Angola apoyó al pueblo armado porque allí había una experiencia de ese tipo. En Chile, cuando Salvador Allende accedió al gobierno por la vía electoral, Fidel respaldó ese proceso, pero advirtió con tino que no había que perder de vista que en las fuerzas armadas existe el peligro latente que el fascismo brote y se desarrolle. No preparar al pueblo para enfrentar esos peligros resulta siempre fatal.  
Una revolución auténtica tiene que desarrollar sus fuerzas productivas. Fidel y los líderes del pueblo trazaron y ejecutaron planes para impulsar una educación de calidad, y crear los medios que hagan válidos y solventes los aprendizajes.  Cuba ha desarrollado una educación que es un ejemplo para la humanidad. Sus expertos se desplazan a cualquier punto del planeta para contribuir a la calidad de la educación en las sociedades que la priorizan.  
Su salud pública se ha beneficiado con los aportes de la ciencia. Cuba se ha convertido en una sociedad que investiga en salud y es conocido,  que su interés no es el lucro sino servir a la humanidad. Diariamente la isla acoge a cientos de visitantes, pese a las campañas que promueven los sectores adversarios del socialismo. La educación y la salud al servicio del hombre es un aporte del jefe de la revolución Fidel Castro y del pueblo. La comunidad mundial admira el desarrollo de Cuba en diversas disciplinas deportivas y en nivel elevado de cultura que ha logrado.
Fidel es un ejemplo de ética revolucionaria. Cuando la correlación de fuerzas le fue favorable al capitalismo, en 1989 y cayeron las sociedades de modelo soviético en Europa del Este, muchos socialistas vacilaron. Más aún, cuando surgió en toda su ofensiva el neoliberalismo, Fidel y Cuba se mantuvieron firmes. En esa decisión fue indiscutible la autoridad del Comandante quien se reafirmó en sus convicciones. Su apasionada identificación con sus ideales es lo que más aprecia y valora el pueblo y la comunidad internacional.  
Algunos lo comparan como un Quijote moderno pero con una diferencia. Sus enemigos no son los malinos de viento sino los dueños de las maquinarias de la muerte, a quienes Fidel ha vencido. Una de las primeras batallas que ha ganado después de su muerte es desmentir a la caverna mundial, que desde sus medios informativos lo hacían aparecer como un boyante millonario. Lo que hacían era burdo y ruin: ponían en sus activos personales (que nunca los tuvo),  lo que en realidad era patrimonio de su pueblo. La revista Forbes, ha quedado en ridículo para siempre.  
Su muerte estaba anunciada pero como decía Mao Zedong, la muerte de un hombre tiene el significado del peso de una montaña o el peso de una pluma. Quien muere por los intereses de la humanidad y de los pueblos, su muerte tiene el peso de una montaña.
Millones de cubanos lloran y miles celebran; estos últimos salieron de su país porque entendían que la libertad debe servirles para que una buena cantidad de horas de su vida limpien trastes e inodoros, y el resto del tiempo se “diviertan” y “gocen” con los placeres que da la vida intrascendente.
Ahora que Fidel no está, la revolución cubana tendrá que enfrentar grandes retos, pero será duro aunque no difícil. Hombre previsor, el Comandante preparó al Partido y a su pueblo para que se puedan conducir bien sin él.
Por eso es un ejemplo para Cuba y para los pueblos del mundo. Como dijo el Nobel de Literatura Gabriel García Márquez:
“José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista. La esencia de su propio pensamiento podría estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse de los individuos”.
Esa sea cita del autor de “Cien años de soledad” quizá sea la mejor síntesis de la vida y el pensamiento de un hombre del siglo XX y el siglo XXI.