sábado, 8 de enero de 2011

Recordando a Juan Rulfo









“AÑO DEL CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS”

Por Percy Julián Uribe

“¿Quién ha cargado a la palabra como tú, Juan, de todo el peso de padeceres, de conciencias, de santa lujuria, de hombría, de todo lo que en la criatura humana hay de ceniza, de piedra, de agua, de pudridez violenta por parir y cantar, como tú?”
José María Arguedas

El 7 de enero de 1986 marchó al más allá –al estilo rulfiano- el autor de la novela “Pedro Páramo” (1953) y el libro de cuentos “El llano en llamas” (1955). Bastaron estas dos obras para que el genial escritor mexicano trascendiera hasta nuestros días. Casi no se sabe por qué dejó de publicar el genuino representante del realismo mágico de la literatura latinoamericana, tan igual que Alejo Carpentier, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Juan Carlos Onetti, Carlos Fuentes, Joao Guimarães Rosa, José Lezama Lima, Ciro Alegría, José María Arguedas, Mario Vargas Llosa, entre otros narradores que destacaron en el llamado boom literario, reconocido a nivel mundial. Escritores que señala y compara el mismo Arguedas entre “profesionales” y “no profesionales” en su primer diario de “El zorro de arriba y el zorro de abajo”. (1)
Recordamos que en la década del 70 se enseñaba “Literatura Universal” como un curso en el 5º de secundaria, a fin de que los estudiantes conocieran y reflexionaran sobre la realidad latinoamericana y mundial a través de las obras literarias. Hasta ahora guardamos con un afecto entrañable el texto “Literatura Universal” del maestro Nelson Pérez Grande. (2)
El texto está estructurado en temas que abarcan cuentos, ensayos, poemas o fragmentos de novelas de autores trascendentales a nivel mundial. Los temas considerados son: La condición humana, vida urbana, vida rural, el amor, infancia y juventud, justicia, nuestra América, de la fantasía y de lo real maravilloso.
En el acápite de la vida rural, se considera el cuento “Luvina” del inmortal narrador mexicano. Relato que trata sobre una aldea lejana, donde reina la miseria y la superstición, así como el culto a la muerte; temática constante en la narrativa breve de Juan Rulfo; donde destaca la novela “Pedro Páramo”, que está ambientada en un pueblo fantasma llamado Comala, que lo podemos ubicar en cualquier país del continente americano, muy apegado a los mitos, leyendas, estampas, relatos y tradiciones que reflejan nuestra realidad con cierta dosis de fantasía y mostrados con innegable calidad literaria.
Juan Rulfo y José María Arguedas fueron grandes amigos. El autor de “Todas las sangres” brinda testimonio que una vez coincidió con Rulfo en México, hecho del cual escribió lo siguiente: “En ese hotel, más muerto que vivo, el Guadalajara Hilton, nos alojaron juntos ¿de pura casualidad? Me contaste algo de cómo fue tu vida (…) Me acordé de la primera vez que te conocí en Berlin, de cómo te llevé del brazo al ómnibus, con cuanta felicidad, como cuando ya profesional, volví a encontrar a don Felipe Maywa, en San Juan de Lucanas”. (3)
Asimismo, Arguedas compara el trato que recibió de don Felipe Maywa y Juan Rulfo: “Por eso me trata de igual a igual, como tú, Juan, en Berlin y en Guadalajara y en Lima, también en ese pueblo de Guanajuato, fregado hasta no más, como el Cuzco. Tú fumabas y hablabas, yo te oía. Y me sentí pleno, contentísimo, de que habláramos los dos como iguales”. (4)
Con estas breves líneas hemos recordado a uno de los mejores narradores de nuestra América -cuya obra breve, pero extraordinaria- refleja la realidad de los pueblos olvidados por el centralismo y los intereses de los poderosos, para seguir conservando sus privilegios; de tal manera que debemos seguir difundiendo los relatos de Rulfo, tal como nos legara Arguedas:
“Todos deberíamos leer los relatos de Juan Rulfo, especialmente los peruanos, precisamente porque revelan un mundo distinto al nuestro, muy distinto, pero como hecho de una materia semejante. ¿Semejante de qué? Lo que tienen de español y de antiguo americano lo sentimos nosotros como algo sin duda mucho más próximo que el hombre, las ciudades y el paisaje de los grandes novelistas europeos y norteamericanos. Su propia violencia está en nosotros y el revolverse del hombre buscando una salida para su tormento es al estilo nuestro y no al del fatigado hombre europeo”. (5)
Hay algo más que agregar sobre Juan Rulfo. Se trata de su inmensa humanidad y afecto al hermano mayor, al compañero que busca justicia, al maestro que demuestra firmeza en sus principios; como lo fue Julio Cortázar, amigo y consecuente defensor de la Isla de la dignidad; por eso Rulfo escribió sobre el aprecio y admiración hacia el inolvidable escritor argentino:
“Lo queremos porque es bondadoso.
Es bondadoso como ser humano y muy bueno como escritor. Tiene un corazón tan grande que Dios necesitó fabricar un cuerpo también grande para acomodar ese corazón suyo. Luego mezcló los sentimientos con el espíritu de Julio. De allí resultó que Julio no sólo fuera un hombre bueno, sino justo. Todos sabemos cuánto se ha sacrificado por la justicia.
Por las causas justas y porque haya concordia entre todos los seres humanos.
Así que Julio es triplemente bueno.
Por eso lo queremos. Lo queremos tanto sus amigos, sus admiradores y sus hermanos.
En realidad, él es nuestro hermano mayor.
Nos ha enseñado con sus consejos y a través de sus libros que escribió para nosotros lo hermoso de la vida, a pesar del sufrimiento, a pesar del agobio y la desesperanza. Él no desea esas calamidades para nadie. Menos para quienes saben que, más que sus prójimos, somos sus hermanos. Por eso queremos tanto a Julio”. (6)
Terminamos mostrando nuestra solidaridad al c. Sebastián –combatiente inclaudicable por las causas nobles- ante la irreparable pérdida de su señora madre y reconociendo a Reynaldo Robles Aroste –maestro surgido de la madre tierra de Arguedas- por su reflexivo y peculiar texto “Peruanicemos al Peru para todas las sangres”, publicado en Pdgmrx (06/01/11), articulo que hemos leído con mucha pasión y alegría al comprobar –una vez más- que los maestros del Peru adentro están comprometidos con la cultura popular, hecho que enaltece y compromete al autor a seguir estudiando y difundiendo la obra de nuestro Amauta José María. ¡Vamos bien!
Referencias:
1. ARGUEDAS, José María. (1983). El zorro de arriba y el zorro de abajo. En: Obras completas. Tomo V. Lima: Editorial Horizonte. Págs. 19-26.
2. PEREZ GRANDE, Nelson. (s/f). Literatura Universal. Lima: Programa adaptado. Págs. 61-68.
3. ARGUEDAS, José María. (1983). El zorro de arriba y el zorro de abajo. En: Obras completas. Tomo V. Lima: Editorial Horizonte. Págs. 19-20.
4. Ibid.
5. ARGUEDAS, José María. (1960). Letras profundas. Lima: Artículo reeditado en El Dominical, revista cultural del diario El Comercio, domingo 2 de enero del 2011. Pág. 4.
6. RULFO, Juan. Por eso queremos tanto a Julio (A Julio Cortázar). En línea: 16/12/10. Consulta: 07/01/11. Disponible en:
http://www.escribirte.com.ar/textos/94/por-eso-queremos-tanto-a-julio-(a-julio-cortazar).htm

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