jueves, 13 de junio de 2013

NOCHE ARGUEDIANA, HECHURA DE LUZ





Por: Julio Yovera B.
En la histórica Casona de San Marcos, donde en sus ambientes suele convocarse casi de modo cotidiano el pensamiento, nos reunimos para escuchar las reflexiones sobre la vida y obra de José María Arguedas.
Expositor de esta jornada del espíritu fue el investigador y docente Rodrigo Montoya, sin duda, uno de los más acuciosos estudiosos de la vida y la obra de Arguedas. A través de su palabra fuimos encontrando a un creador que veía en los peruanos profundas grietas que nos balcanizan cultural, social y económicamente. Y por eso su constante esfuerzo de contribuir a “peruanizar el Perú”.
No se ha logrado aún esa meta histórica. Y, a pesar de todo, como Mariátegui, Arguedas tuvo la esperanza de que era posible forjar la nación peruana. Este juicio fue reflexionado también por el maestro César Lévano, quien en su condición de panelista del Encuentro, centró su comentario sobre la valoración del pensamiento de Arguedas relacionándolo con la concepción y el método de investigación del autor de los 7 Ensayos.
Temas centrales como el del Estado, las comunidades, los intelectuales y la responsabilidad de quienes hacen política y se reclaman socialistas fueron reflexiones en voz alta. De hecho, una noche no es suficiente para un tema tan vasto. Y pensar, digo, que en el Congreso de la República, una rémora de incapaces babea su verbo y su tiempo.
Julio Humala puso lo suyo. Su guitarra y su voz nos trajeron los cantos de las alturas andinas, las notas fraternas y alegres de los que no han renunciado a su derecho contestatario a la rebeldía, para dolor de cabeza de las sectas que promueven de uno y otro lado el “pensamiento único”.
A su vez, Renzo Gil hizo música costeña, vals y marinera. Vals del firme, del que nos gusta, no el canto lacrimoso de la decepción barata, sino del vals de los poetas populares como Don Felipe Pinglo.
Finalmente, la voz de Margot Palomino alzó sus alas y voló. Arguedas estaba conmovido y nosotros también. ¿Final? Nada que ver, la sorpresa, señoras y señores, la dio Rodrigo Montoya, quien invitado por Julio Humala cantó en quechua, como lo hacía Arguedas cuando su alma se elevaba.
¡Noche luminosa la noche arguediana! ¡Gracias Margot!

No hay comentarios:

Publicar un comentario