César Lévano es un hombre digno.
Su vida ha estado y está llena de pasión por ideales y por causas que se
inspiran en la esperanza de lograr algún día un país que camine seguro en pos
de horizontes elevados, donde todos los peruanos seamos dueños de nuestras
propias vidas y que logremos nuestros sueños.
César Lévano es un hombre
inteligente. Sus notas, sus ensayos y sus investigaciones, nos dan la dimensión
de un escritor con un horizonte cultural vasto, una sensibilidad humanística y
una rigurosidad en el estilo. Así pues hace mucho don César se ha convertido en
un Maestro.
Debe ser por eso que la miseria
espiritual lo acosó siempre. Ahora mismo, viene a mi mente la frase del Amauta
José Carlos Mariátegui, en el Perú hay que ser mediocre para no ser odiado. Encontramos explicable entonces la reacción
irracional de un fascista llamado Aldo Mariátegui, que impotente para argumentar
nada, arroja contra el Maestro Lévano, una parte de las miles de toneladas de
lodo que caben en su pútrida alma.
Hay odios que son medallas, que
la escoria le coloque uno a César Lévano, es un orgullo; que doloroso sería que
la escoria lo elogiara.
Maestro César, usted goza de
nuestro afecto y respeto.
Julio Yovera Ballona.
DNI N° 02677704.
Lima, 3.10.2013.

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