martes, 13 de diciembre de 2016

MÁS ALLÁ DE PISA, LA EDUCACIÓN DEL PAÍS SIGUE EN EL SÓTANO




Escribe:     Julio Yovera.
UNO
Las evaluaciones del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA por sus siglas en inglés) son planificadas y aplicadas por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE por sus siglas en inglés). Según sus principios está comprometida con “la democracia y la economía de mercado”, para ello conforma un foro que desde las actividades estratégicas, la educación una de ellas, le permita lograr sus metas.
Por eso, sentimos vergüenza ajena cuando en el “debate” que en días pasados en el Congreso de la República del Perú, los congresistas del fujimorismo desaforadamente que sostenían que los resultados de la prueba Pisa del 2016, eran un psicosocial. No sabíamos si reír o llorar ante tanta monumental ignorancia.    
El objetivo de la prueba PISA es “evaluar la formación de los alumnos cuando llegan al final de la etapa de enseñanza obligatoria, hacia los 15 años. Se trata de una población que se encuentra a punto de iniciar la educación postsecundaria o que está a punto de integrarse la vida laboral.
“El Programa ha sido concebido como un recurso para ofrecer información abundante y detallada que permita a los países miembros adoptar las decisiones y políticas públicas necesarias para mejorar los niveles educativos” https://www.oecd.org/pisa/39730818.pdf
“La evaluación cubre las áreas de lectura, matemáticas y competencias científicas. El énfasis de la evaluación está puesto en el dominio de los procesos, el entendimiento de los conceptos y la habilidad de actuar o funcionar en varias situaciones dentro de cada dominio”   https://www.oecd.org/pisa/39730818.pdf
En el 2012, participaron en la prueba, 62 países. China, pero más específicamente Shanghai quedó primero. El Perú quedó último en las tres áreas evaluadas. Como dato consuelo lo siguientes: de los 15 últimos países evaluados, ocho pertenecían a nuestro continente: México, Chile, Uruguay, Costa Rica, Argentina, Brasil, Colombia y Perú.
En el 2016, los países evaluados fueron 72. Los que aparecen en los primeros lugares en los resultados de la prueba son: Japón, Singapur, Estonia, Taiwán, Finlandia.
La ubicación para los países de América Latina son los siguientes:
Área de Ciencias: Buenos Aires (puesto 38), le sigue Chile (44), Uruguay (47), Costa Rica (55), Colombia (57), México (58), Brasil (63), Perú (64) y República Dominicana (70).

Área de matemáticas: Buenos Aires (puesto 39), Chile (48), Uruguay (51), México (56), Costa Rica (59), Colombia (61), Perú (62), Brasil (65) y República Dominicana (70).
Área de lectura: Buenos Aires (38), Chile (42), Uruguay (46), Costa Rica (51), Colombia (54), México (55), Brasil (59), Perú (63) y República Dominicana (66).
La prueba PISA es un sistema de evaluación de los niveles de logros o no, que alcanzan los estudiantes de los países donde de manera voluntaria se aplican  cada tres años. Todo ello con el aval del gobierno. Las pruebas son cuantitativas, es decir se atienen a un criterio de respuesta que mide proceso y desarrollo de pensamiento lógico dentro de la concepción de hacer eficiente el “capital humano”.
No estamos en el último círculo del sótano pero no estamos ni siquiera colindando la mitad de la escalera.


DOS

Que la educación peruana adolece de una profunda crisis es referir una realidad estructural que no deja atenuantes de duda. El proyecto emancipador y republicano criollo tuvo y tiene mucho de responsabilidad con las limitaciones de una educación que no ha podido contribuir a la unidad de los sectores sociales y étnicos pluriculturales y que contribuyó en nada a la formación de la nación peruana. Y es también cierto, que con la aplicación del neoliberalismo y el rol que jugó y juega el fujimorismo en ese proceso, la crisis de la educación llegó a niveles de degradación nunca antes vistos.
Esa ofensiva encontró a un pueblo políticamente desubicado a lo que implementaba la corrupción con el membrete de “modernidad”. En efecto, mientras el neoliberalismo avanzaba en la imposición de un modelo integral de dominación, desde la izquierda y el clasismo se intentaron respuestas que no podían ni enfrentar ni derrotar las propuestas neoliberales.
Fujimori, el cleptómano y criminal, impulsó su reforma educativa neoliberal en cuestiones fundamentales como:
Minimización del  Ministerio de Educación (MED), cuyo efecto no era exclusivamente como se ha dicho, reducir el potencial humano para hacer “caja fiscal” sino desprenderse de un activo especializado en educación. A partir de esta política los profesionales y expertos en educación serían las “luminarias” del Banco Mundial.
El eje de la propuesta se centró en el Currículo que contenía el llamado Nuevo Enfoque Pedagógico, NEP, desde donde promovieron las llamadas “competencias” que dejaron fuera de espacio la formación integral. Con dicho enfoque, la educación redujo su visión y se centró a la deficiente preparación del “capital humano” para ingresar a un mercado supuestamente dimensionado para armonizar el binomio “oferta – demanda”, cuando la cierto es que estaba “preparando” para el  subempleo y la desocupación.  
El fujimorismo “promovió la inversión privada”. Abrió un periodo donde se dieron autorizaciones a todos los mercaderes y negociantes para quienes la educación era –de acuerdo a sus estudios de mercado- una empresa rentable, no solo en el nivel superior sino también en el nivel básico.  
La reforma educativa de la dictadura puso a la educación en su peor crisis histórica, solo comparable a la que se tuvo después de la guerra con Chile. Se promovió una educación para atender servicios; no invirtió para una educación pública de calidad. Se acentuó el modelo primario exportador; se ignoró la formación científica; la educación en matemáticas y comprensión lectora se hizo a un lado; de ignoró la necesidad de formar y fortalecer nuestra identidad; se dejó de fomentar valores como el amor al país, la solidaridad, la honradez; y, se devaluó la formación magisterial.
TRES
Esa es la responsabilidad del fujimorismo. La pregunta clave es: ¿qué hicieron los gobiernos de Toledo, García y Humala para romper la funesta herencia fujimorista? Ninguno de ellos se aproximó a reflexionar en serio la necesidad de levantar un Proyecto Nacional de Educación acorde con la realidad del país, a sus necesidades y debatidas con la participación del magisterio organizado, los padres de familia, alumnos e instituciones educativas y culturales. La sensación que se tuvo es que en estos temas seguiría el fujimorismo sin Fujimori. No se podía pedir peras al olmo.
¿Qué perspectivas tiene el gobierno de PPK? Hasta ahora, ninguna. Saavedra no es en modo alguno distinto de la propuesta que impone el Banco Mundial en educación. Entonces ¿por qué la pugna? pues porque el fujimorismo achorado necesita demostrar que ellos son los que deciden qué se hace y qué no debe hacerse en todos los asuntos de interés nacional. Que las universidades empresa son intocables, que no está dispuestos a dejar que el las sociedad peruana tome conciencia de la necesidad de un debate sobre Reforma Educativa Integral.
Nos resta decir que el resultado de Pisa 2016, que no es en absoluto –lo reitero- un psicosocial como dicen los limitados congresistas, sino que es una prueba mundial estandarizada que no hay que subestimar ni sobredimensionar.
Sería interesante informar como hizo Singapur, Finlandia, Portugal, para ubicarse en los lugares que ocupan. Ese será el tema de la próxima entrega.  


jueves, 8 de diciembre de 2016

INTERPELACIÓN AL MINISTRO SAAVEDRA, DE QUÉ SE TRATA?


Escribe: Julio Yovera.
La crisis de la educación peruana es estructural. Tiene que ver con la ausencia de un proyecto nacional de desarrollo, de una propuesta nacional de educación, de un modelo pedagógico, que respondan a los tiempos, a la vasta realidad socio-cultural, a la necesidad de construir la nación peruana, a darle una visión económica que rompa con su condición de sociedad exportadora de materias primas.
Nuestro concepto holístico se sintetiza así: la educación forma integralmente la personalidad del ciudadano e impulsa al desarrollo de un país. Con las castas criollas que nos han gobernado esto no ha sido posible.
La mafia cleptómana del delincuente en prisión aplicó el modelo neoliberal para propiciar la inversión privada. La educación pública fue abandonada y se dio facilidades en provecho de las entidades educativas empresariales, con los resultados que conocemos. Y en ese proceso, mediocrizaron la formación docente.
Todos los regímenes que han gobernado el país en los últimos 30 años, han caminado por el riel que le trazó el Banco Mundial. Ninguno puso en debate el tema de la educación como una actividad estratégica para la vida y el futuro del país.
Ahora, cuando un Ministro de manera tímida y débil, levanta una propuesta de medición de calidad de los negocios “educacionales”, fujimoristas y apristas, deciden interpelarlo y, de paso, exhiben su monumental ignorancia y su desinterés.
Desde los sectores democráticos, progresistas y de izquierda han surgido voces para defender al Ministro Saavedra. Desde nuestro punto de vista, no nos corresponde ubicarnos tras la defensa de una gestión que se enmarca dentro de los postulados neoliberales. Como tampoco nos corresponde ponernos detrás de la corrupción del fujimorismo. Una y otra postura es errada. Más cuando el tema central de la educación: la propuesta de reforma no se toca en absoluto.
Confrontemos con la mafia y debatamos con los expertos neoliberales. ¿Qué hacer con la educación? ¿Cuáles son los aspectos sustantivos para un acuerdo nacional en educación? ¿Cómo hacemos viable ahora el Frente de Defensa de la Educación Pública de Calidad? ¿Cómo implementamos un Plan Curricular con líneas maestras que fusionen desarrollo con pensamiento científico, creación, capacidad crítica y formación en valores? ¿Qué líneas marices le damos al Modelo Pedagógico? ¿Cómo se inserta en ese proceso el docente peruano?, ¿Cuánto y en qué invertir en educación?
Torpedear al Ministro y pulverizarlo desde la izquierda, como lo hace el fujimorismo y el aprismo es el yerro más grande. Aplaudirlo, como si fuéramos su barra brava, es estar desubicados y a años luz de la tierra.
La izquierda y el gremio magisterial tienen un reto: demostrar que en educación al menos sabemos qué es lo que la ciudadanía mayoritariamente requiere. Y con nuestras propuestas asumidas y llevadas a las bases magisteriales, a los padres de familia y alumnos, creemos que bien puede ser un eje del cambio que la sociedad demanda.

jueves, 1 de diciembre de 2016

FIDEL: DE LÍDER CUBANO A LÍDER PLANETARIO


Escribe: Julio Yovera.
Después de la segunda guerra mundial, los países de los continentes de América Latina, África y Asia, se convierten en escenarios de movimientos libertarios. En Cuba, isla del archipiélago caribeño de 109 884,01 kilómetros cuadrados, un minúsculo contingente guerrillero se prepara.
El conductor de la revolución es Fidel Castro Ruz; un joven en el que ya se asomaban cualidades que van afirmándose con los años: voracidad lectora, capacidad aguda de observación; proclividad a la acción, habilidad para teorizar desde la práctica. Consciente que el poder conservador de su país era duro e intransigente, poco o nada había que esperar de él. De manera que aquello que obtendría para su pueblo sería lo que conquistaría por la vía armada. Más aún, después de un intento fallido y cuando advirtió que el Partido Comunista de su país duda y vacila para organizar al pueblo y levantarlo; decide organizarse y emprender su propio camino.
Un mérito suyo fue no olvidar el pasado en nombre del presente. Entiende que su experiencia es un paso más del largo camino hacia la liberación; que lo suyo no debe asumirse al margen de las tradiciones patrióticas de su pueblo. Esto es meritorio pues el socialismo que asumiría después tendría mucho de la experiencia internacional y mucho de las raíces rebeldes de su pueblo.
Con esa visión, las fuerzas sociales de la revolución que él organiza, incorporaran en su subjetividad y en su conciencia el legado de José Martí, quien en 1892 había creado el Partido Revolucionario Cubano. Así también, reconoce e incorpora el legado del Partido Comunista Cubano que había fundado un núcleo de estudiantes y obreros animados por Julio Antonio Mella, en 1925. Fidel entiende perfectamente que un partido político no es solo un cuerpo de  postulados generales, sino la fuerza organizada para la acción y para la elaboración de ideas, muchas de ellas extraídas del bagaje de la historia de su pueblo.
Fidel corona su victoria, la que forjó en Sierra Maestra. El 1 de enero de 1959 se proclama en La Habana el triunfo de la revolución. La travesía había empezado el 25 de noviembre de 1956 en las costas de México. Fue en el mítico Granma que los patriotas se hicieron al mar para intentar encontrar el tesoro perdido de la dignidad.   
Cuando Fidel triunfa aún no era comunista. Su movimiento lo hace bajo las banderas del movimiento 26 de Julio. Con él forma su ejército guerrillero y era un convencido que con él iría a la victoria. El pueblo cubano estaba harto de corrupción, entreguismo, miseria, putería exclusiva para millonarios. En tanto, en las zonas rurales, las capas y la clase campesina se abatían en la miseria y el desempleo. La correlación de fuerzas a nivel nacional le resultaba favorable. Las clases dominantes, además de conservadoras y reaccionarias eran frívolas y sin el menor interés por enmendar el país. La mendicidad harapienta y la mendicidad elegante estaban a la orden día. No todos estaban de acuerdo con ese destino.
No solo los factores nacionales eran favorables, también la correlación internacional inclinaban la balanza a favor de la revolución. El imperialismo yanqui salía triunfante pero agotado de la segunda guerra mundial. Lo mismo ocurría con los otros imperios: Inglaterra y Francia. Ni qué decir de los vencidos: Alemana, Italia y Japón. Las estructuras productivas de esos países estaban colapsadas. Todos ellos se enfrentaban a sendos movimientos de liberación nacional y a la rebelión en sus propios países. El pueblo vietnamita estaba alzado en armas, La guerra popular de China, dirigida por Mao, había triunfado, Corea en 1950 se había dividido y estaba en auge el socialismo. Ahí donde las guerrillas no surgían, los obreros y campesinos se decidían a la acción directa. Fidel tuvo la certeza que ese era el camino y avanzó. Demostró que pretender que las masas y los países pobres carguen el enorme fardo de la crisis, era un acto criminal.  
La voz y la acción de Fidel y de su pueblo, triunfante la revolución y ya instalado el gobierno de los guerrilleros y el pueblo, se convirtieron –para utilizar la frase de Marx en El Manifiesto Comunista - en los fantasmas que recorrían los caminos del mundo. Alentaron las luchas revolucionarios en distintas latitudes del planeta. El Che inicia su acción guerrillera intentando crear un foco que extendiera la revolución en todo el continente. Fracasó, pero nunca como después de él, el sueño de Bolívar: construir la patria grande se hizo tan necesario y posible.  
Cuando Fidel asume la conducción del Gobierno y del Poder, estudia de manera aguda y crítica, las diversas doctrinas políticas. Después de un profundo análisis opta por el marxismo – leninismo, pero, igual que nuestro José Carlos Mariátegui, no lo asume como un dogma, sino como una concepción del mundo, como una teoría del conocimiento, y como un método de investigación y de acción. Las fuerzas progresistas, patrióticas, nacionalistas y democráticas de su país, lo veían con simpatía, pero al dar ese paso meditado, hacerse socialista y declararse marxista, dio motivos para que sus viejos amigos y aliados le dieran la espalda. Desde ese momento, se va a conocer otra etapa de su vida: la del hombre íntegro, que sabe enfrentar los riesgos de su consecuencia y coherencia.
Reconstruye las fuerzas comunistas y revolucionarias. Lo hace sobre bases no solo de generalidades teóricas, sino estudiando para extraer de la realidad cubana una teoría de la revolución. En América Latina por primera vez desde un Partido Comunista en el poder se estudia y se incorpora como legado del socialismo la lucha patriótica del pueblo. Y reconoce como padres espirituales de su patria a Antonio Maceo y José Martí.
Fidel es honesto cuando dice “no soy comunista”. No es que estuviera haciendo un juego táctico, sino que, en efecto, por entonces no era comunista. Se hace comunista porque del conjunto de disciplinas ideológicas, el marxismo le permite entender los hechos de manera científica e integral. Se hace marxista porque no encontraba ruptura ni divorcio en la  conducta patriótica de quienes le habían precedido en la lucha por la independencia de su país con la lucha internacionalista y anti neocolonial de los pueblos.   
El marxismo, aplicado de manera consecuente le dio una mejor lectura de la realidad nacional e internacional. Comprendió que si confiaba en las masas, la revolución podía enfrentar, resistir y sortear todas las dificultades. Eso que en el pensamiento de  los clásicos se llama línea de masas fue lo que hizo posible que Fidel confiara en el pueblo.
En circunstancias históricas muy especiales: la movilización para vencer al analfabetismo, las campañas en la zafra, la permanente demanda de respeto a la soberanía de Cuba, su labor internacionalista tuvo en la identificación y protagonismo de su pueblo al factor clave de la victoria.
También fue un hombre respetuoso de las experiencias de los países hermanos. En Angola apoyó al pueblo armado porque allí había una experiencia de ese tipo. En Chile, cuando Salvador Allende accedió al gobierno por la vía electoral, Fidel respaldó ese proceso, pero advirtió con tino que no había que perder de vista que en las fuerzas armadas existe el peligro latente que el fascismo brote y se desarrolle. No preparar al pueblo para enfrentar esos peligros resulta siempre fatal.  
Una revolución auténtica tiene que desarrollar sus fuerzas productivas. Fidel y los líderes del pueblo trazaron y ejecutaron planes para impulsar una educación de calidad, y crear los medios que hagan válidos y solventes los aprendizajes.  Cuba ha desarrollado una educación que es un ejemplo para la humanidad. Sus expertos se desplazan a cualquier punto del planeta para contribuir a la calidad de la educación en las sociedades que la priorizan.  
Su salud pública se ha beneficiado con los aportes de la ciencia. Cuba se ha convertido en una sociedad que investiga en salud y es conocido,  que su interés no es el lucro sino servir a la humanidad. Diariamente la isla acoge a cientos de visitantes, pese a las campañas que promueven los sectores adversarios del socialismo. La educación y la salud al servicio del hombre es un aporte del jefe de la revolución Fidel Castro y del pueblo. La comunidad mundial admira el desarrollo de Cuba en diversas disciplinas deportivas y en nivel elevado de cultura que ha logrado.
Fidel es un ejemplo de ética revolucionaria. Cuando la correlación de fuerzas le fue favorable al capitalismo, en 1989 y cayeron las sociedades de modelo soviético en Europa del Este, muchos socialistas vacilaron. Más aún, cuando surgió en toda su ofensiva el neoliberalismo, Fidel y Cuba se mantuvieron firmes. En esa decisión fue indiscutible la autoridad del Comandante quien se reafirmó en sus convicciones. Su apasionada identificación con sus ideales es lo que más aprecia y valora el pueblo y la comunidad internacional.  
Algunos lo comparan como un Quijote moderno pero con una diferencia. Sus enemigos no son los malinos de viento sino los dueños de las maquinarias de la muerte, a quienes Fidel ha vencido. Una de las primeras batallas que ha ganado después de su muerte es desmentir a la caverna mundial, que desde sus medios informativos lo hacían aparecer como un boyante millonario. Lo que hacían era burdo y ruin: ponían en sus activos personales (que nunca los tuvo),  lo que en realidad era patrimonio de su pueblo. La revista Forbes, ha quedado en ridículo para siempre.  
Su muerte estaba anunciada pero como decía Mao Zedong, la muerte de un hombre tiene el significado del peso de una montaña o el peso de una pluma. Quien muere por los intereses de la humanidad y de los pueblos, su muerte tiene el peso de una montaña.
Millones de cubanos lloran y miles celebran; estos últimos salieron de su país porque entendían que la libertad debe servirles para que una buena cantidad de horas de su vida limpien trastes e inodoros, y el resto del tiempo se “diviertan” y “gocen” con los placeres que da la vida intrascendente.
Ahora que Fidel no está, la revolución cubana tendrá que enfrentar grandes retos, pero será duro aunque no difícil. Hombre previsor, el Comandante preparó al Partido y a su pueblo para que se puedan conducir bien sin él.
Por eso es un ejemplo para Cuba y para los pueblos del mundo. Como dijo el Nobel de Literatura Gabriel García Márquez:
“José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista. La esencia de su propio pensamiento podría estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse de los individuos”.
Esa sea cita del autor de “Cien años de soledad” quizá sea la mejor síntesis de la vida y el pensamiento de un hombre del siglo XX y el siglo XXI.  




    

lunes, 21 de noviembre de 2016

UNA BREVE APRECIACIÓN DE LA APEC


Escribe: Julio Yovera.
La Reunión de Jefes de Estado de 21 sociedades, que tienen como característica común ser parte del Pacífico, y que se conoce como APEC (Foro Económico del Pacífico), fue el acto más divulgado por la prensa nacional e internacional.
Aun así, en la mente de la gente de la calle, de los trabajadores, empleados y desempleados, lo que queda de estos días fue el descanso como consecuencia de un feriado largo, que se utilizó de acuerdo a las posibilidades de cada quién. No he encontrado hasta ahora en los medio antisistema, una nota que analice de manera crítica lo que fue la APEC. Lamentable.
La APEC tiene un peso económico y político que no hay que subestimar. Según algunas fuentes especializadas, hacia el 2014, representaba el 47 % del comercio mundial y el 57 % del Producto Bruto Interno. Y compromete a una población de aproximadamente 2,800 millones de habitantes.
Los países que lo integran mueven la economía globalizada y buena parte de ella, entre otros: Estados Unidos, China, Rusia, Japón, Canadá, y en los de nuestras latitudes: México, Perú, Chile.
Su bandera estratégica es el libre mercado, vale decir, hacen suyo el dogma neoliberal. Y no hay, al interior de los voceros, quien o quienes hayan dicho de manera clara y firme, que el libre mercado está generando las condiciones más salvajes de explotación y la cada vez mayor gravedad de la depredación del planeta.
En la mente de los jefes de Estado, las posibilidades del salir de la pobreza y la marginalidad no están en el cambio de modelo, sino en el empoderamiento del conocimiento y la tecnología, y asimismo en capacitar a los emprendedores para que puedan ingresar a la competitividad.
No podemos silenciar y quedarnos en el simple dato económico o en las expectativas que genera este cónclave. Los países altamente desarrollados, incluyendo Rusia y China, para no referir exclusivamente el caso de Estados Unidos, aprovechan su condición de países con tecnologías avanzadas y trabajan en el pensamiento de los jefes políticos, líderes de opinión, intelectuales, la idea que por la vía de la gastronomía, el turismo, se puede crecer. Y, por lo tanto, debemos seguir entregando a "precio huevo" nuestras materias primas.
Lo que no nos dicen es que, después de la segunda guerra mundial, impusieron una nueva forma de dominación: el neocolonialismo económico, político, ideológico, militar y cultural. La APEC es parte de esa estrategia.
No es casual que sea el propio Banco Mundial quien señale:
“Los últimos 20 años China aprovechó su potencial productivo y pasó de ser un productor de mercancías con elevados márgenes de valor agregado a ser uno de los principales jugadores a nivel mundial en todos los ámbitos, ya que sus tasas de crecimiento fueron apoyadas por una elevada demanda de materias primas, energéticos y alimentos”.
En la APEC cada quien tiene asignado su rol ya advertido desde buenas épocas por las ciencias sociales: la famosa división internacional del trabajo. En tanto, este modelo persista, la desigualdad estructural al interior de las sociedades y la ruina del planeta, como consecuencia del afán de industrialización irracional, creará las condiciones para que se levanten las protestas, bajo la demanda legítima de que sí es posible un mundo mejor.
Para que ese pensamiento se convierta en un eje movilizador de los pueblos, requerimos de movimientos de izquierda, progresistas y nacionalistas que piensen, que recuperen su protagonismo.
De ese modo, se separará la paja del grano y se pondrá decir que esos movimientos, que esa izquierda de la que somos parte, requiere mirar el árbol y también el bosque, porque así como estamos parecemos ciegos.

sábado, 12 de noviembre de 2016

¿POR QUÉ LEER?


Ponencia de Julio Yovera.


Hoy es el día de la Biblioteca y nos sentimos muy contentos de estar con ustedes. Los felicito porque he visto, cómo en una fecha que para la mayoría de instituciones y de los docentes pasa desapercibida, aquí, se movilizan en cuerpo y en espíritu, y hacen una jornada como ésta. 
La principal reflexión que quiero hacerles es que lean, que sean partícipes y actores de la buena lectura. No basta decir que lean, sino que seleccionen bien su lectura. Solo así tendrán la posibilidad de formarse con una personalidad que tenga orgullo de su ser y de su identidad. 
La educación no solo debe dar conocimiento sino dar también orgullo por lo que fuimos en el pasado. Fuimos un conjunto de culturas y de pueblos que cultivaron la solidaridad, el colectivismo, que después ha sido reemplazado por las prácticas egoístas e individualistas del sistema que nos gobierna. 
La lectura es el nervio vital del conocimiento y es el corazón del proceso enseñanza-aprendizaje. El acto de leer nos lleva a la libertad; nos lleva a vencer nuestras limitaciones y nuestros miedos. 
Siempre que se trata de estos temas refiero a tres escritores peruanos extraordinarios, que dedicaron su vida a cultivar el amor al Perú, el amor hacia sus semejantes. 
Estos escritores fueron: José Carlos Mariátegui, César Vallejo y José María Arguedas. 
Leer a Mariátegui, en un comienzo, les va parecer árido; pero, después, cuando la lectura se haga hábito indispensable, cuando se haga parte de ustedes, sabrán que los escritos de Mariátegui encierran una profunda sabiduría y que no es posible conocer el Perú en sus raíces sino es a través de sus obras. 
Mariátegui nos llena de orgullo porque fue un hombre que no obstante que tuvo carencias materiales enormes, no se dejó atrapar por la pobreza, ni material ni cultural. Sin haber ido a la escuela, al colegio, menos a la Universidad, su pensamiento es materia de estudio en cátedras latinoamericanas y mundiales. Él nos dijo que era posible forjar “un Perú nuevo, dentro de un mundo nuevo”. 
Tenemos que leer a Vallejo, el poeta que nació en una provincia andina del norte del Perú, y desde aquel lugar encendió la llama del amor a su patria, a su gente sencilla; y después de un aprendizaje, de hacerse revolucionario “más por experiencias vividas, que por ideas aprendidas”, Vallejo se hizo solidario con el género humano y luchó para lograrlo.
Vallejo ama al hombre que sufre los golpes de la vida, golpes que son “como el odio de Dios”; pero tiene fe en él y por eso, nos persuade a que estemos preparados, que “nos pongamos el alma pues ya va a venir el día”. Vallejo cual profeta, anuncia la globalización, no en su faceta neoliberal, sino humana y solidaria: Ve al “Perú al pie del Orbe”, y a él se adhiere. 
Y Arguedas, ¿qué podemos decir de él? Que a través de la lectura de sus obras podemos apreciar al Perú de todas las sangres. Espero que más adelante, ustedes se encuentren con este pasaje de la novela cuyo título alude al paen su diversidad. 
En la novela hay una parte que hace referencia a la experiencia escolar de Rendon Willka cuando éste ya mayorcito, va a la Escuela, siendo objeto de burla de los hijos de los notables, y no es solo porque es grande sino porque su pronunciación de las letras del abecedario era muy distinta a la de los demás niños. Él dice: a, bi, ci, di, ifi. Y los muchachos se burlan sin ningún reparo. 
Los padres de los niños blancos ante el autismo y complicidad del docente y del director, flagelan al niño como a un Cristo, le sangran y hacen heridas en la espalda. Y ¿por qué? Porque como ellos mismos lo confiesan: “si los indios van a la escuela, un día querrán ser como ellos”. Sin el mayor rubor lo confiesan y es obvio que tienen miedo. Arguedas nos deja abierta la posibilidad de un Perú integrado, sin prejuicios raciales, étnicos o culturales. 
¿Por qué me gusta la lectura? Porque me permite conocer mundos que habitan en el alma del escritor, porque me ayuda a abrir las puertas que encierran tesoros y valores, porque me hacen libre y porque la lectura me ayuda a amar la justicia, la verdad, la libertad.
Amo la lectura porque me hace ciudadano consciente de sus derechos y de sus obligaciones, porque me afirma en la necesidad de mantener una ética y una moral no de santurrón pero sí de hombre comprometido con el pueblo y con los cambios que el país necesita. 
Amor la lectura porque me permite transitar por esta senda de la vida, lleno de fe y de optimismo. 
Gracias por lo que hacen ustedes, queridos alumnos.
Y a mis colegas, mi reconocimiento por estar forjando desde estas aulas a una educación pública de calidad.
Muchas Gracias.

martes, 8 de noviembre de 2016

EL TRABAJO DE OTONIEL ALVARADO, EL HOMBRE QUE DESENMASCARÓ A ACUÑA

EL TRABAJO DE OTONIEL ALVARADO, EL HOMBRE QUE DESENMASCARÓ A ACUÑA


Escribe: Julio Yovera.  
Otoniel Alvarado Oyarce es el docente universitario que se hizo conocido en los agitados días de la primera vuelta de la campaña electoral, cuando tuvo el coraje de poner en evidencia a uno de los candidatos favoritos en campaña, César Acuña Peralta, cuyo “mérito” no era solo tener “plata como cancha”, sino también ser un casi perfecto plagiario, pues el rector fundador de la universidad que lleva el nombre del poeta peruano universal César Vallejo había montado su nombre en uno de los libros del eminente docente
En estos días, donde ya no hay campaña electoral, me encuentro con un libro más del maestro Otoniel, y cómo sé que el periodismo común y corriente, que es el que más abunda en nuestro medio, se entretiene en lo intrascendente; y el periodismo de investigación serio vuela porque la corrupción se propala como un plaga y como un incendio, me decido hacer una breve comentario de uno de los trabajos del profesor. 
Si hay una palabra que sea cabal para calificar la vida de Otoniel Alvarado esa es “Maestro”. Quienes lo conocemos no nos quedamos sorprendidos de sus publicaciones.
Desde hace buenos años, un colectivo de teóricos e investigadores de la educación, trabajan y producen sin más apoyo que el de su propio interés y por contribuir al modelamiento de un Proyecto Nacional de Educación  y en él una propuesta del tipo de universidad que requiere un país como el nuestro: de reiterada economía primario exportadora, de carencia de una política de Estado en los aspectos científico-culturales, de un reconocimiento hondo que somos un país pluricultural y multiétnico.
Por eso, es alentador que tengamos en el libro “EDUCACIÓN Y DESARROLLO, Deslinde Epistemológico”, un material que nos permite reflexionar y avanzar a una cabal comprensión de este fenómeno social de la que poco se habla y casi nadie estudia.
Nos parece importante que el doctor Alvarado reflexione sobre estos temas, en las cuales –valiéndose de anécdotas que involucran a personajes peruanos, lo que de por sí ya es un acierto– argumenta la necesidad de construir escuelas, hacer escuela pues esto es más importante que fundar un Partido. Y que hay asignaturas que tienen como objetivo “hacer pensar”, y, que esta actividad no debería faltar nunca en ningún sistema y en ningún modelo de educación.
El libro “EDUCACIÓN Y DESARROLLO” traza una ruta de análisis desde la espistemología de las ciencias. Según ésta, el fenómeno educativo y el desarrollo están imbricados por su naturaleza teórica pero también por la dinámica de la realidad y exigencia de los tiempos. El desarrollo personal – social solo es posible si es que marcha bien el sistema educativo.
Desde su enfoque, Alvarado pone en relieve por los menos tres hechos considerables:
Ahí donde la educación ha sido un factor dinámico de la sociedad, los filósofos y teóricos han cumplido un papel de primer orden, y algunos de ellos destacaron como humanistas, es decir, fueron seres comprometidos con la formación del hombre. Tenemos, entre otros, a: Kant, Rosseau, Comte, Ilich, Makarenko.
La educación que cumple mejor su función en el tiempo y en una determinada sociedad se ha caracterizado porque las clases sociales dirigentes la vincularon a un proyecto de desarrollo, lo que implica hacer planificación. En las sociedades donde todo se enfrenta al tanteo, no es posible hacer nada duradero ni valioso.
En el Perú, hay una enorme improvisación en educación. No hay proyectos nacionales ni institucionales. El pragmatismo del modelo remplaza a lo que es duradero y sostenido en el tiempo.
Esta publicación a cargo de la Escuela de Post Grado de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle, La Cantuta, es un aporte al desarrollo de una teoría de la educación peruana.
Este aporte del maestro Alvarado debiera  ser material de consulta de los que aspiran a gobernar. Solo así, los habilidosos plagiadores aprenderán a respetar los derechos de autor y a concebir propuestas que le sirvan a una sociedad urgida de mejoras. La nuestra es una de ellas.
He pensado en todo esto mientras me entero de que mi colega Otoniel viene siendo blanco de las desazones de quien ingresa a los laberintos kafkianos de la justicia peruana. Ahora el profesor Alvarado parece vérselas con esa clase de jueces y secretarios que un día encerraron al poeta César Vallejo en una injusta celda.


miércoles, 2 de noviembre de 2016

Túpac Amaru II REVOLUCIÓN Y RELIGIÓN



Escribe: Julio Yovera.
1
La presencia de la cultura y la civilización hispana, ajena a la cosmovisión de los pueblos ancestrales de nuestro continente, fue percibida de distintas formas. Si las etnias, a los inicios de la llega de los bárbaros colonialistas eran vistos como amigos y aliados para golpear a los quechuas, que en el proceso de expansión y de configuración de su imperio, habían actuado con violencia, bien pronto se dieron cuenta que los invasores no eran sus liberadores sino sus verdugos.
El extermino fue atroz. Según Bartolomé de las Casas, desde que los colonialistas entraron a los dominios del Tahuantinsuyo, hasta 1542, cuatro millones de nativos habían muerto, bien porque fueron asesinados o por epidemias y enfermedades.
La reacción de los pueblos nativos frente a los agresores no fue uniforme, ni siquiera al interior de las propias etnias. En efecto, mientras unos devinieron en colaboracionistas; otros los enfrentaron. Quizá el caso más didáctico del prototipo de traidor sea el de  Felipillo, quien representa la imagen del inescrupuloso (independientemente que haya muerto por apoyar la rebelión de los nativos mapuches del sur). Otro, muy distinto, es el ejemplo de los caciques Marca Huilka o Poechos, que fueron los primeros que se enfrentaron a la invasión hispana y por ese “delito” murieron en la hoguera, asistidos por sacerdotes cómplices.
De hecho, hubo resistencia por ésta no califica de acción revolucionaria. Hagamos la siguiente reflexión: Desde que se impuso la dominación, tomando como referencia la ejecución de Atahualpa, noviembre de 1532 hasta la primera gran rebelión de Juan Santos Atahualpa, 1742, habían pasado 210 años. ¿Qué explicación podemos dar a esto? ¿Por qué se reaccionó tan tarde?
La respuesta es una sola: la dominación fue no solo física, sino también mental. La religión, el opio de los pueblos que llamaría Marx casi un siglo después, convirtió a la población en rebaño, sino conforme por lo menos soportando su destino y temerosa de un dios supremo.
Herida en su autoestima, satanizada por haber practicado “la adoración de idolatrías”; la religión católica fue utilizada no como arma auxiliar sino fundamental en la mente de los nativos, que soportaron con estoicismo la explotación esclavista en las minas y la servidumbre feudal en el campo.
La superioridad técnica: el uso de la pólvora, el caballo, la lanza, el arcabuz no son suficientes para explicar la penetración profunda en la conciencia de los indígenas del temor, más que al castigo, a la irremediable condena al infierno. Los ministros de la fe, les hacía creer que por el hecho de ser “indios” no eran seres humanos.
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Aflora entones una pregunta: ¿10 mil años –como mínimo-  de cosmovisión ancestral, de adoración a las fuerzas de la naturaleza, a los apus, al sol, al dios Wiracocha, pudieron ser erradicadas fácilmente por el sacerdote, la Biblia y la cruz?  ¿Y no es éste un argumento para sostener que el religión católica con su dios barbado es una demostración que se estaba frente a la “religión verdadera”.
No perdamos de vista que la evangelización fue un acto de imposición violenta, y traumática. Sobre todo, fue un asunto de vida o muerte para los españoles. Y por eso, torturaban y “evangelizaban” a los indios.Al respecto, el padre Bartolomé de las Casas nos da el siguiente testimonio de lo que fue la cristiana forma de tratar a los nativos:
“… yo afirmo que yo mismo vi antes mis ojos a los españoles cortar manos, narices y orejas a indios e indias, sin propósito, sino porque se les antojaba hacerlo, y en tanto lugares y partes que sería largo de contar. E yo vi que los españoles les echaban perros a los indios para que los hicieran pedazos, y los vi así aperrear a muy muchos. Asimesmo es verdad que tomaban niños de teta por los brazos y los echaban arrojadizos cuanto podían, e otros desafueros y crueldades sin propósito, que me ponían espanto, con otros innumerables que vi que serían largas de contar” (De las Casas: 176)

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Toda revolución es producto de un estallido de contradicciones acumuladas. La teoría científico social señala: cuando los de arriba ya no pueden gobernar como antes y los de abajo ya no están dispuestos a seguir dominados, las confrontaciones empiezan a manifestarse.
Pero, hay un factor más. Las revoluciones no solo requieren de condiciones objetivas, requieren también de condiciones subjetivas.
En los tiempos de la rebelión de Túpac Amaru, noviembre de 1780 (252 años de la muerte de Atahualpa), las condiciones objetivas maduraban a favor de la revolución. La vida de las masas indígenas se pauperizaron. Las minas eran tumbas; el orden colonial era un reino de exterminio y hambruna para las masas nativas; los tributos, verdadera estafas; las reparticiones y obrajes, actos de genocidio. En la costa, los esclavos negros vivían atados a las cadenas de la hacienda. Las condiciones objetivas eran follaje seco.
También se daban las condiciones subjetivas que operan o se manifiestan en el estado de ánimo, en la conciencia, en la voluntad de quienes están dispuestos a liderar las acciones que impulsen a las masas –también identificadas con la urgencia del cambio- a tomar el cielo por asalto. Este fenómeno apareció en toda su expresión con el liderazgo de Túpac Amaru II, descendiente directo del última inca Túpac Amaru, quien consideró que estaban dadas las condiciones para organizar y levantar a las masas para incendiar la pradera.
¿Fue mesiánico Túpac Amaru II? Nosotros preferimos decir que fue consciente de su destino. No era un fanático. Era un hombre preparado. Su formación intelectual era resultado de las dos culturas que estaban en permanente choque pero que a la vez, paulatinamente, se imbricaban en un complejo proceso de sincretismo.
Los jesuitas se habían hecho cargo de su formación occidental, leyó a los pensadores franceses; pero también se educó en la tradición oral de sus ancestros. Leía al cronista Garcilaso Inca de la Vega. No era un hombre más dentro de la sociedad colonial. Tenía cultura, economía y era cacique (jefe) de poblados importantes: Surimana, Pampamarca y Tungasuca Por eso logró proyectar su liderazgo.    
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Hábil y perspicaz. Se propuso unir alrededor de la revolución a las amplias masas. Que no lo haya logrado no descalifica su grandeza. No perdamos de vista su proyección estratégica, que la muestra cuando da su famoso bando antiesclavista de liberación de los negros. Muchos con ingenuidad y algunos con cierta sorna (recordemos que Túpac Amaru todavía sigue dando batallas), se han preguntado pero por qué la libertad de los negros si en el Cusco no los había en número significativo? La respuesta es la siguiente: con esa bandera programática buscaba que la rebelión prendiera también en los valles de la Costa, donde estaba concentrada una enorme masa de población negra. ¿Eso era o no una muestra de pensamiento estratégico?
Cuando se declara inca logró atraer a una masa importante. Era identificable y reconocido como un líder de coraje y buen entendimiento. Su ritualidad católica la siguió practicando. La contraofensiva hispana no solo fue militar, también fue religiosa. En la ciudad del Cusco en los años de revolución tenía 30 mil habitantes. En ella se concentraban “nueve conventos, tres monasterios, ocho beateríos y siete colegios manejados por la Iglesia” (WALKER: 93), que hicieron su “guerra santa” para derrotar a Túpac Amaru.
Al iniciarse la revolución, después de darle muerte al corregidor Arriaga y cuando obtiene su primera victoria en Sangarará, Tupac Amaru se convierte en el jefe de una revolución que es una lucha de clases, la primera que remece los cimientos del orden colonial. España apela a todo su poder, a todas sus malas artes para derrotar el movimiento. Y pese a todo, la revolución se mantuvo,  cierto, cada vez en las condiciones más difíciles.
El clero en esta lucha de clases estuvo dividido. El sector privilegiado al lado de los jerarcas coloniales y el bajo clero, los sacerdotes, no todos pero sí un cierto número, al lado de las fuerzas insurrectas. Cuando la autoridad eclesiástica en su afán de romper el cordón que unía al líder con la masa creyente, lo excomulga lo hace porque sabe que esta acción a los ojos de la gente era una maldición que alcanzaba no solo al jefe y su familia sino también a sus seguidores.
La revolución se batió por dos años. Y cierra su primer capítulo con la captura y ejecución de un líder que murió para vivir. Desde la perspectiva de estos tiempos podemos decir que Túpac Amaru encarnó un Proyecto Revolucionario Andino. En efecto, aun cuando con la derrota de Túpac Amaru II se pierde la posibilidad que los sectores nativos lideraran y hegemonizaran el proyecto emancipador y se frustra la posibilidad de reconstruir en las mejores condiciones, la identidad de las culturas ancestrales y la construcción de la nación peruana de “todas las sangres”, como diría el escritor José María Arguedas, este ideal permanece.
El gran encuentro entre las culturas originarias y la cultura occidental está pendiente. Esa será una tarea que tendrá que asumir el pueblo y sus organizaciones políticas, cívicas y culturales.     
NOTAS:
De Las Casas, Bartolomé. Brevíssima relación de la destryción de las indias, Biblioteca EDAF, España, 2005.

Walker, Charles. La Rebelión de Túpac Amaru, Instituto de Estudios Peruanos, Lima, 2015.  

viernes, 21 de octubre de 2016

Bob Dylan, una voz y una guitarra como Nobel de Literatura




Escribe: Julio Yovera.

Decir que los poetas son juglares es afirmar algo que no deja dudas. La tradición tiene mucho de mito y aunque a veces éste se sostiene sobre la ficción, la fuerza de la creencia construye su propia verdad histórica. 
Para el caso, vale referir lo siguiente: no se sabe si Homero fue un hombre de carne y hueso; sin embargo, en la retina del pueblo griego quedó la imagen de un trovador que iba de pueblo en pueblo recitando pasajes y episodios de La Ilíada y La Odisea. 
La leyenda dice que la gente lo escuchaba con el corazón estrujado y los ojos derramando lágrimas. Así, el primer cantor que se consagró como cronista fue un heraldo del verso y la metáfora.   
La Academia Sueca no está cometiendo ningún exabrupto cuando le otorga el premio de Literatura  a Bob Dylan, a quien, debo admitirlo, mis oídos jamás repararon, ni en su voz ni en lo que decían sus letras; acaso porque en materia de idiomas estoy perfectamente condicionado para no entender nada, pero, además,  porque mis gustos por el rock se quedaron con Los Beatles, cuyas canciones coincidieron con los años de una juventud contestataria y revolucionaria.  
Los que somos hinchas de la literatura, como otros lo son del fútbol, esperamos este acontecimiento. En estos predios del señor es posible que, entre los que están en lista de espera y los que salen ganadores, haya gente de izquierda. Algunos de ellos tuvieran el cartel de comunistas confesos y convictos. Lamentablemente, entre muchos buenos escritores comunistas, el premio lo vieron como un cometa celeste: pasó lejos de quienes de manera legítima se lo merecían. La desgracia es mayor pues los activistas comunistas de tiempos ha y los de ahora son los que menos leen literatura.   
El año de 1922, tres fueron los grandes libros que se publicaron en el planeta: Tierra Baldía, de Eliot; El Ulises, de Joyce; y, Trilce, de Vallejo. La Academia Sueca no se dio por enterada. Eliot se hizo del Nobel en 1948, cuando Vallejo tenía ya 10 años de muerto. Solo con su Trilce, tenía más méritos que todos los famosos, y merecía el Nobel. Nunca lo obtuvo. Y, pese a que se comió literalmente su hambre, se mantuvo íntegro. Sus poemas serán pan del alma mientras la humanidad viva.
Nazim Hikmet, el poeta turco, en un extraordinario poema confesaba a su hija que lo dejaba al cuidado del Partido, que cuando papá no esté, no se olvidara de seguir construyendo la primavera. Nunca tuvo el Nobel, y tampoco lo obtuvo Vladimir Myakosvski y tampoco el extraordinario Federico García Lorca.
En tiempos más recientes, si de escritores sin camiseta ideológica y política se trata, el gran Jorge Borges no obtuvo el Nobel. El hombre se murió, acaso esperando en la luminosidad de su ceguera, un premio que nunca llegó. 
Sartre en 1964 fue nominado a recibir el Nobel, pero tuvo la grandeza de rechazarlo. Los inicios de esa década fueron de oleadas sociales anti sistemas  y él ahí en medio de la tormenta con su pasión al tope.   
Por esos años, los chinos emprendían su revolución cultural; los guerrilleros cubanos tomaron el monte dispuestos a “incendiar la pradera”; Ho Chi Minh dirigía sus huestes contra los invasores yanquis.
En el Perú, Luis de la Puente abría sus tres frentes guerrilleros y lo mismo hacían Béjar, Heraud, Elías, Tello y algunos más. 

El rechazo de Sartre al Nobel fue una muestra de ética y de desprendimiento. Alguna vez, dijo de Luis de la Puente: “Tienen ustedes razón de creer en Luis de la Puente Uceda, porque ese tipo de hombres suelen cambiar la historia". Sartre creía en la revolución, no en los premios.
En nuestro continente, el premio ha sido otorgado a escritores afines a la izquierda: Pablo Neruda, García Márquez, Miguel Ángel Asturias, Saramago, son universales no por el Nobel en sí sino porque sus obras son joyas creadas para hacer más humana a la especie. 
Más allá de los juicios ideológicos, las obras de Octavio Paz y de Mario Vargas Llosa, tienen asegurado un lugar entre los que sobrevivirán por sus obras.
¿Bob es un buen poeta? Supongo que debe serlo. Nicanor Parra lo ha reconocido y si lo ha hecho él, no hay motivo para no creerle.
Un Nobel para el cantor no me parece mal. La Academia a veces nos da gusto y a veces no. No nos gusta Bob Dylan. “Un poco de calma, camaradas”, nos pedía Vallejo.  
¿Y si el premio lo hubiera recibido el poeta y cantante Vinicius de Moraes, pensaríamos lo mismo? De esa Antología Sustancial, que me llegó por los caminos de los sueños, leo esto:
“Y tiene intimidad con el silencio
Para el que oye la música nocturna”.
Definitivamente: los grandes poetas no siempre recibieron la gracia de los ángeles.





viernes, 7 de octubre de 2016

MARIÁTEGUI, EL PARTIDO Y EL PROBLEMA INDÍGENA



Por Julio Yovera
Casi siempre en los 7 de octubre de todos los años, los que nos consideramos adheridos al pensamiento y obra de José Carlos Mariátegui La Chira, conmemoramos el Aniversario del Partido, su significado histórico, de lo hecho y de lo que aún está pendiente, que es lo más importante. A pesar de los augurios de gente intelectual y política de la derecha, que viven extendiéndonos partida de defunción, lo  cierto es que este proyecto aún agónico, lucha por cumplir con la tarea histórica que el país le demanda.   
En la obra poética de Antonio Machado, hay unos versos que además de tener valor estético, tienen también valor filosófico, ético y lógico. Dice el poeta:
 “La verdad es lo que es
Y sigue siendo verdad,
Aunque se piense al revés”.
La verdad tiene su esencia y sus formas.  Cuando José Carlos Mariátegui fundó el Partido, lo hizo con el nombre de Socialista. Fue Eudocio Ravines, después de la muerte de Mariátegui, que le dio a la organización el nombre de Partido Comunista. Quizás ese sea su “legado”.
Pero que Mariátegui fundara un Partido con el nombre de Socialista, no significa que abjurara de su condición de intelectual marxista – leninista. En su concepción, el Partido debía ser no solo un instrumento de acción de la clase, sino también instrumento de análisis e investigación de los intelectuales de la clase para la clase y para la nación. Fue esto lo que le dio vigencia y sentido de creación heroica a su obra.
El carácter lineal, o plano, del análisis de las clases sociales, no se posesionó del pensamiento marxista en el Perú gracias a Mariátegui, fue él quien señaló, que en una sociedad como la nuestra, además del fenómeno de las clases sociales existían también las etnias (que él, en el marco de su tiempo llamó razas) y que eran parte de los problemas del país.
En el Perú no solo existía un tema de clases y de lucha de clases, sino de comunidades indígenas, marginadas y despojadas de sus derechos vitales y ciudadanos. Ningún Partido que se considere serio, puede hacer de lado esta realidad. El Amauta plantea que el problema del indio, antes que ético, moral o educativo, es social y es económico.
Su visión programática señaló como propuesta la reivindicación del indio y que para llegar a ésta, la meta era la liquidación de la feudalidad, que por entonces era un modo de producción, que corría a la zaga del modo de producción capitalista.
A este capitalismo que se daba en una sociedad dominaba por el imperio británico primero y norteamericano después, Mariátegui calificó como semi- colonialismo. Y a ese feudalismo aplastado ya a la dinámica del capital Mariátegui llamó semi-feudalismo.
De esta apreciación coherente con el marxismo creador y con las ciencias sociales, el fundador del Partido extrae sus tesis. No en vano el Problema del Indio y el Problema de la Tierra son medulares en sus 7 Ensayos, que expusieron como tesis, los cc. Pesce y Portocarrero en la Reunión Sindical Latinoamericana y en la Reunión de los Partidos adheridos a la III Internacional, ambos encuentros se llevaron a cabo en  Montevideo y Buenos Aires.  
En esas reuniones las tesis de nuestro Amauta fueron desestimadas. Y es probable que eso empeorara el ya complejo estado de su salud. Al año siguiente, nuestro Amauta moría. Y sus tesis serían olvidadas.
A la dirección del Partido llegó un traficante: Eudocio Ravines y las tesis que impuso fueran las que proponía la Internacional, que, podían seguramente ser  útiles y válidas para otros contextos pero no para una sociedad como la nuestra.
La clase obrera –en la teoría marxista- es clase dirigente. Esta clase, en países como el Perú, tiene que saber buscar a sus aliados naturales. Este es uno de los más grandes retos que tienen los comunistas en el Perú. Si solo reducen su accionar y proyección al ámbito de lo estrictamente clasista el fracaso está anunciado.
De otro lado, debe entenderse que el indio en el Perú de hoy se ha convertido en un mestizo. Y en un mestizo acriollado. Pero solo es una parte. La otra, son las poblaciones nativas luchan por la defensa a la vida.
Una reflexión final. El periodo de Mariátegui como secretario del Partido duró menos de dos años y dejó un camino, que hay que retomar para avanzar.
El periodo del traficante y agente del imperio va desde 1930 hasta 1944. Está fuera de  toda duda que sus vicios marcaron al partido y que es posible que sus prácticas aún sobrevivan.
Hay una herencia social en los pueblos y las personas, que marcan sin que nos demos cuenta.
Retomar a Mariátegui significa o demanda retomarlo en la esencia de su pensamiento, en su actitud frente a la vida, y no solo en lo que dijo, y que solemos repetir mecánica y formalmente.
Seguir a Mariátegui es estudiar, investigar, hacer. Siempre –como él lo señaló- teniendo como ideal “un elevado ideal”.