jueves, 25 de julio de 2013

Ipanaqué Martel, pintor del tiempo y de la arena



Por:  Julio Yovera Bayona *

Paulino Ipanaqué Martel estudió artes plásticas en la Escuela Regional de Bellas Artes Ignacio Merino de Piura, pero su producción no tiene que ver con escuelas ni corrientes académicas. A lo más, ciertas influencias de las corrientes post vanguardistas que emergieron en el mundo como una manera de transitar contra el orden artístico establecido y con la necesidad de innovar la realidad desde los sueños.
En ese sentido, Paulino es un pintor por convicción y por pasión, como lo fue entre los nuestros, José Sabogal, Sérvulo Gutiérrez, Julia Codesidos, los pintores cuyos ojos descubrieron, además de los colores de la naturaleza de un Perú diverso, la vida corpórea y animista de los seres de los más diversos tonos ancestrales. Con ellos empieza la pintura del Perú profundo.
Paulino es tenaz, persistente, tiene esa constancia que los conocedores de los secretos de la vida de los tallanes, la etnia ancestral de lo que hoy llamamos el Bajo Piura, identifican con la laboriosidad de los chilalos, el pájaro artesano que fabrica su nido con la arcilla y que anuncia con su silbido madrugador el nuevo día.   
A fuerza de auscultar y de trazar líneas, formas, colores y perspectivas a su arte, éste le ha ido brindando sus secretos; de modo que, en él, se ha producido ese maravilloso proceso donde, la imaginación, el trabajo, el esfuerzo, la técnica y los sueños, hacen que la obra de arte emerja como una llamarada entre las sombras de la noche, como una vena de agua entre la tierra árida o como un árbol fresco bajo un sol inclemente que impone su fuego al tiempo y la arena.
Ipanaqué Martel nació en Catacaos, por lo mismo, lleva el arte en sus genes tallanes, la cultura pre inca de Cutivalú, Lachira, Marcahuillca, Amotaxe y que le ha dado al país pintores, músicos, escultores, poetas, científicos y luchadores sociales reconocidos. No sabemos aún qué designios hacen que los cataquenses sean excelentes artistas. En esa tierra de  algarrobos nació Genaro Silva, Félix Rebolledo, Manolo Delgado, los hermanos Aquino, y tantos otros excelentes pintores.
Ahí nació el prístino médico José Cayetano Heredia, el padre de la medicina peruana; el líder sindical petrolero Alejandro Taboada, mártir de la clase obrera; la rebelde Micaela Yarlequé Poicón, que osó defender el patrimonio de los comuneros saqueado por el poder gamonal con la complicidad de las autoridades y de los politiqueros. De esa tierra es el abuelo del más grande intelectual socialista latinoamericano, José Carlos Mariátegui. De esa tierra proviene el hermano que hoy inaugura su exposición “A través del tiempo y la Arena”.   
La temática de la pintura de Paulino es el desierto, el sol, las noches de luna intensa, las flores luminosas, rojas de aurora y amarillas de esperanza. Y en medio de ese mundo, suele pintar a su gente – nuestra gente- caminando en pos de un nuevo amanecer. En suma, el pintor ha hecho de su pueblo la razón de ser de su obra. 
En este mes Julio, en el que se conmemora la independencia del país de la dominación española, Paulino inaugura su Exposición en este  Congreso de la República, en el que alguna vez estuvieron hombres preclaros y muy honestamente comprometidos con los destinos del país, como Miguel Grau, Julio C Tello, José Antonio Encinas, Raúl Porras Barrenechea, Horacio Zeballos, Javier Díez Canseco.
Decía José Carlos Mariátegui que se debía luchar no solo por la conquista del pan, sino también de la belleza. Y es que la belleza en el arte es producto de un esfuerzo supremo de creación. No olvidemos que un país para crecer y desarrollarse necesita de la materialidad de sus exportaciones, pero requiere de identidad. Y esa identidad no es más que espíritu. Son los artistas en todas las modalidades y en todas las formas, los constructores del espíritu.  
Que esta muestra de Ipanaqué Martel sirva para conocer mejor nuestra patria. Que se exhiban las flores de todos los tonos, que la vida de una parte del Perú se muestre en todo su esplendor.
Y nos alegra que un pintor de la talla de Paulino, que ha sido admirado y saludado en Londres, New York, París, empiece a ser conocido y reconocido en nuestra patria.
Muchas gracias.

+ Intervención en el Congreso de la República (22 de Julio del 2013), con motivo de la Inauguración de la obra de Paulino Ipanaqué Martel, titulada A través del tiempo y la arena.


miércoles, 24 de julio de 2013

Mercedes Sosa: la rebelde convicción de su canto

Entrevista de Julio Yovera Ballona. 






En abril de 1974, Mercedes Sosa estuvo en Lima y en Piura. Recuerdo que Renán Estrada, entonces director del diario Correo de Piura, me llamó a su oficina para decirme: la señora Mercedes Sosa viene,  tienes que entrevistarla. Nunca me dijo por qué me eligió a mí para tan grata jornada, tampoco le pregunté.
El viernes 5,  fui a verla al ex hotel de Turistas. Me acompañaba Aldo Cango, digamos que era el Chino Dominguez de Piura. Nos recibió y, mientras desayunábamos íbamos preguntando y anotando lo que nos decía. La entrevista se publicó el domingo 7 de abril en las páginas 11 y 13. Cuando me trasladé a Lima y en los ajetreos propios de quienes abrazamos un compromiso con una izquierda más exigente que la de ahora, perdí la entrevista.

Tiempo después  Roque Pablo Mondragón pudo recuperarla, mas, el huayco de Chosica, como saben los que conocen mi casa, se llevó mis papeles y demás. Creí que nunca la recuperaría; sin embargo, pocos meses antes que Rafemole partiera, en uno de mis retornos a Piura, me dio un sobre  y me dijo: he recuperado parte de tus escritos publicados en CORREO; lo abrí y le di una mirada rápida, estaba la entrevista, que hoy doy a conocer  en este espacio virtual. De modo que la publicación es un homenaje a Mercedes Sosa, la voz más representativa de la canción popular latinoamericana  y a Rafemole, el hermano bueno de los poetas, los escritores, los periodistas, los políticos honrados, los dirigentes gremiales.

La entrevista la publico exactamente como apareció en el diario.
“Lo que yo interpreto motiva al pueblo y lo ayuda a despertar”
“La canción apolítica es la canción política de la Reacción”
“Víctor Jara era consecuente con el pueblo, por eso lo han matado”

América ha despertado. Los hombres reclaman la alegría. Mueren creciendo y viven siempre. La lucha es a muerte: el águila agresiva con el cóndor; el primero con sus metrallas; el segundo, con sus hondas y piedras. América chola lucha su derecho legítimo a la vida: “le canto a la vida que me ha dado tanto”.
Mercedes Sosa canta para aquellos que luchan por la libertad. Canta el himno del trigo y el maíz, la yuca y el olivo: “campesino, campesino, cuando la tierra sea nuestra”. ¿Pero, qué sucede? ¿Quién es ésta recia y brava “invasora” que se atreve a tanto? Es MERCEDES SOSA, la nativa mensajera de la canción rebelde.

CORREO: Mercedes, ¿por qué cantas?
MERCEDES: Vos escribes y cumples una tarea; yo canto para cumplir una tarea. Mi tarea es agradable. En una lucha específica tenemos una tarea específica, la mía es entregar canciones al pueblo, cantar para él.
(Pienso en tu actuación acá en Piura. Esperabas a los obreros, campesinos, estudiantes, pero a esa hora, a esa misma hora, los campesinos estaban acompañados de la noche, sumidos en sus rústicos y grises caseríos; los obreros después del fatigado trabajo de la fábrica, estaban bajo sus techos de esteras agrupados en los llamados pueblos jóvenes)

CORREO: ¿Te consideras una artista del pueblo?
MERCEDES: Los explotados tienen sus artistas, siempre los tuvo: yo soy para ellos y vivo por ellos. En el arte hay un aspecto creativo y otro recreativo; el último es el resultado del primero. Las canciones frívolas, por ejemplo, incrementan la frivolidad. Mis canciones al recrear cumplen una función social y política. Los artistas “apolíticos” no han existido nunca. Los “apolíticos” han sido creados por la reacción.

CORREO: Dejas entrever que la música se divide en dos campos: música revolucionaria y música reaccionaria. Entonces, la belleza…  
MERCEDES: ¡Un momento! Vayamos por partes. La música revolucionaria que interpreto motiva al pueblo y lo ayuda a despertar, pero hay que saber embellecer la canción. La música es un arte. La música revolucionaria tiene un elevado nivel estético. La belleza musical es del pueblo. Aun cuando nos odien no pueden negar que nuestra música tiene belleza y es revolucionaria. No estoy de acuerdo con el panfleto musical.
(Pienso: tiene razón. La música “pura” y “apolítica” es obra de la agresión cultural del imperialismo para reforzar su dominación económica. Promocionan a los cantantes frívolos para que ellos siempre la vacuidad ideológica en las mentes dominadas del pueblo)

CORREO: ¿Qué reflexión harías sobre la sociedad actual y sus artistas?
MERCEDES: La sociedad actual no es homogénea, hay clases sociales; hay explotadores y hay explotados. Los artistas, todos, absolutamente todos, están con los explotadores o con los explotados. Entonces, los artistas son revolucionarios o son reaccionarios. Los artistas reaccionarios no se declaran tales pero eso no niega lo que son.

CORREO: Las canciones que tú cantas, que canta Soledad Bravo, que cantó Victor Jara y otros, se les llama canciones de protesta; estás de acuerdo con este calificativo?
MERCEDES: No, no es correcto llamarlas canciones de protesta. La burguesía a través de sus canciones también protesta, tú conoces lo intrascendente y frívolo de estas protestas.   La música enloquecedora de los jóvenes norteamericanos son protestas a lo complementario, no a lo fundamental de la dominación imperialista.
El hecho de estar con tus canciones, con tu vida al lado del pueblo es motivo suficiente y poderoso para que los explotadores sepan quién eres. Sé –tú lo sabes- el disgusto que crean tus canciones entre los reaccionarios por interés y convicción.

CORREO. ¿Tienes enemigos?
MERCEDES: Sí… tengo muchos enemigos, son los mismos que tiene el pueblo, pero, hoy no quiero hablar de los enemigos, sino de los amigos.

CORREO: Tú has escogido un medio muy nuestro para llegar con tus canciones a las masas: el folklore. ¿Por qué?
MERCEDES: Porque tomarlo y usarlo significa recatar nuestra cultura que fue saqueada, triturada y deshecha por los españoles; lo que hicieron es imperdonable. Nos tuvieron de rodillas muchos siglos pero ahora volvemos a pararnos.
(Volvemos a pararnos….)

CORREO: ¿Qué conoces de Vallejo?
MERCEDES: Antes quiero decirte que la burguesía “quiere” y “ama” a una personalidad “exquisita” de Vallejo y niega al Vallejo comunista, al Vallejo militante. En todos los fardos escritos por la burguesía sobre Vallejo hay una intención: negarlo.
Hemos musicalizado dos poemas de Vallejo “Terceto Autóctono” y “A mi hermano Miguel”
(Le hablé de Masa y me dijo que quería llevarlo a las pampas y luego dispensarlo por el mundo)

CORREO: Queremos que nos hables de los sucesos de Chile, de Víctor Jara, ¿puedes?
MERCEDES: En Chile triunfó la bestia. 
En “Plegaria de un Labrador” está Víctor Jara, es el creador del pueblo que tiene sed de auroras. Es una canción hermosa que voy a cantar siempre. Víctor tiene una composición que no va a poderse cantar se llama “Muchacha de un Telar”.

CORREO. ¿Por qué no se va a poder cantar?
MERCEDES: Porque “Muchacha de un Telar” es el canto a la liberación de la mujer chilena que estaba empezando. Es un canto a la mujer que estaba dejando de ser prisionera de la fábrica, prisionera del horario y del salario.

CORREO: ¿Crees en la revolución chilena?
MERCEDES: Creo  en la revolución, en una sola, la de los explotados.
Supe de la muerte de Víctor en España. En España está Franco, todo está controlado, pero hay hechos que no pueden ocultarse. Imagínate lo que fue para mí tener noticias de una muerte tan lamentable. A  Víctor lo asesinaron horriblemente, antes las manos, esas manos que solo sabían tocar la guitarra, pero que estaban dispuestas a tomar el fusil.
Los asesinos han matado y tenemos que odiarlos, que saberlos odiar. Tenemos que cantar la vida y condenar la muerte. En los hechos de Chile estuvo presente la solidaridad revolucionaria, el internacionalismo de los pueblos.
Finalmente, quiero decirte algo, siempre, hasta que me muera hablaré de Víctor Jara, en mí ya nunca estará presente la zamba alegre. No se puede estar alegre si lo que se expresa es el sufrimiento. Después de lo de Chile, nunca, nunca, fue tan duro como ahora.
Dejamos a Mercedes. Salimos por las calles de esta Piura calurosa y recordamos que allá en su patria, la zamba está sangrando desde el alma.


(Han pasado los años. Mercedes ya no está. La recuerdo joven,  bastante triste, y me animé a rescatar esta entrevista publicada en un diario al que serví y que después me acusó con especial desprecio, como si no me hubieran conocido nunca. Pero, también de esa época viene el enorme afecto que tengo por los amigos que decidimos hacer un arte con sello libertario)


lunes, 8 de julio de 2013

Testimonio de parte


Presentación del Libro Tres docentes hablando de Vallejo. 
Por Julio Yovera B.
A Vallejo lo han capturado los académicos para fundamentar sus análisis sobre semiótica y vanguardismo; los negociantes de la educación universitaria que nunca leyeron una obra suya para ampliar el volumen de su ganancias; los anti comunistas para despotricar con sus citas fuera de contexto sobre el marxismo; los defensores del sistema para anunciar la derrota de la solidaridad. En fin…
Pero hay un núcleo de vallejistas militantes, que tienen en la Asociación Capulí, Vallejo y su Tierra un frente único de la cultura; ahí caben todos los matices y todos los tonos que puedan existir en torno a la identidad del poeta de Los Heraldos Negros, de Trilce, de Poemas Humanos y de España, aparte de mí este Cáliz. Comandante en Jefe de estos guerreros del alba es Danilo Sánchez Lihon.
De otro lado, confluyendo con Capulí estamos los vallejianos que además, sí, claro, por cierto, a mucho orgullo, nos hemos comprometido desde muy jóvenes con el pensamiento y el ideario de Mariátegui. No son dos corrientes distintas sino dos manantiales que alimentan el mismo río. En esta corriente estamos un núcleo de maestros que tenemos raíces vivas y hondas en el magisterio organizado en el SUTEP, el emblemático sindicato que fundara hace 41 años ese maestro guerrero y poeta llamado Horacio Zeballos. Diría que ahí estamos visiblemente identificados (y fichados) Carlos Rojas Galarza, Percy Julián Uribe y Julio Yovera.
Los tres participamos de las mingas culturales que organiza Capulí, Vallejo y su Tierra, y hemos concurrido con unción al encuentro internacional de vallejianos y vallejólogos, que cada mayo del años se organiza bajo la telúrica y el cielo luminoso de Santiago de Chuco, la tierra del poeta. Y estamos convencidos que caminamos por la  senda justa. De ahí se fortalece nuestro interés en aportar más y mejor sobre Vallejo. Precisamente el año pasado preparamos ponencias sobre la experiencia docente que tuvo el poeta a lo largo de cinco años, tanto en Trujillo como en Lima y Huánuco.
Esas ponencias, gracias al apoyo de Derrama Magisterial a través de INFODEM, se ha convertido en un libro que presentamos en Mayo en Santiago de Chuco y ayer 4 de Julio en la ciudad de Lima. Pensábamos que íbamos a tener que hacerlo entre nosotros. No importa dijimos.
¡Cuán equivocados estuvimos! La vida impuso que los maestros  a lo largo del día, junto al pueblo, salieran a expresar su indignación contra un régimen que ha estafado al país. Al finalizar la jornada una considerable parte de ellos se dirigió al local del SUTEP, a esperar que empiece el acto que, a fin de cuentas, Vallejo convocaba  y que  no estaba dispuesto a permitir que un libro que habla de su condición de maestro, no estuvieran los maestro. Más aún, él que había luchado por las causas justas toda su vida le parecía muy bien que este libro se presentara en un día de lucha.
Otras felices coincidencias: el libro se presentó en una semana de homenaje a los maestros con motivo de su Día y esa fue la razón por la que se hermanaron dos actividades en una: la remembranza al mítico líder magisterial Horacio Zeballos, aquel barbado dirigente, que les dijo a los maestros, desde la prisión, que no traicionar debía ser para ellos un mandamiento. Expositor de este tema fue el dirigente gremial Fidel Quispe.
Segunda ceremonia. Danilo Sánchez, como siempre, dio cátedra de solvencia en conocimiento sobre la vida del poeta, su función de maestro, su pedagogía de la ternura, su capacidad de creatividad didáctica, su hilo umbilical de una poesía que es formativa en su esencia desde sus primeros poemas sobre física, química y geografía hasta el último: España, aparta de mi este cáliz. Esa fue en esencia su ponencia y su mensaje una invitación a leerlo, a asumirlo.
Vendrían después dos declamadores, uno de ellos docente, Ricardo Elías Rosselló, el otro, ingeniero, Federick Sotomayor. Vallejo comunicaba y tocaba al público como “cuando por sobre el hombro nos llama una palmada.” Los asistentes estaban conmovidos.
Ni qué decir  de los invitados, tremendas personalidades de los de abajo. Algunas por primera  vez, acaso con cierto grado de desconfianza, pisaban el local de los maestros del SUTEP. Estaban ahí Jorge Aliaga, el poeta y narrador peruano residente en Escocia; César Vallejo Castañeda, el sobrino nieto del poeta César Vallejo Mendoza e hijo del patriarca recientemente fallecido César Vallejo Ynfantes; Manuel Vejarano, viejo roble de la estirpe de los vallejianos de Santiago de Chuco; Manuel Guerra Velásquez, quien en breve presentará su libro testimonial y narrativo Trasiegos; Julio Céspedes Olarte, consultor en temas agrarios. Estaban los principales líderes del SUTEP, Walter Quiroz y Gladys Pajuelo;  los amigos de siempre, Eleazar Briceño,  asesor del gremio magisterial, Dora Paredes incansable promotora cultural. Betty Soto, siempre anónima y siempre atenta a los detalles.
Los tres autores hicieron uso de la palabra. Percy, sarcástico, agudo, habló de la fortaleza que tenemos los maestros y de la necesidad de tener a Vallejo como referente. Carlos, conmovido, habló de la importancia de promover nuevas investigaciones sobre Vallejo y su  función docente, además de puntualizar su concepción marxista. Yo dije lo que aparece en estas líneas.
La parte musical vino como un viento cálido en una noche donde los asistentes se cobijaban alrededor de esa fogata viva llamada César Vallejo.
El  brindis fue además un saludo de Hamer Villena, secretario general del SUTEP.
Y después, la música, el canto. La voz de Margot, los compases del grupo Brisas Peruanas. La noche se hizo fiesta. Se rompió el protocolo. Caramba. Los profesores y los literatos tomados de la manos y bailando.
No quiero concluir esta nota sin antes agradecer a los amigos y colegas, a los amigos y compañeros. Isabel Portilla, Tania Quiroz, Mario Tejada, que desprendimiento más vallejiano el de estos compañeros, solícitos y cordiales.  Y los jóvenes agilitos con sus cámaras.  
Presumo que anoche se ha abierto una nueva ruta para los hermanos de Capulí, pero también para los hermanos del SUTEP.  Como dijo Walter, el local está al servicio de ustedes, compañeros.
Siento que Vallejo está contento y hasta puedo decir que hoy debe gustarle la vida mucho más…



jueves, 20 de junio de 2013

El apellido tallán de José Carlos Mariátegui Lachira.


Por Julio Yovera B.
 
El  Amauta que todos conocemos como José Carlos se llamó en realidad José del Carmen Eliseo Mariátegui Lachira. De su origen por el lado paterno hay datos suficientes; sin embargo, de la madre se ha dicho poco, casi nada. En esta oportunidad damos un breve adelanto de una investigación que estamos haciendo sobre el origen materno del fundador del socialismo científico en el Perú.

La primera vez que escuchamos del origen tallán de José Carlos fue a nuestro profesor de educación primaria, Jacobo Cruz Villegas, docente que tenía la particularidad de penetrar su mirada en las raíces de su cultura y ser, además de luchador social, laborioso investigador. Por él supimos que cuando vinieran los hispanos, acá, en estas tierras, teníamos ya una cultura superior. 
En efecto, historiadores como Juan José Vega señalan que los tallanes eran una “Etnia costeña de las más importantes del Incario, moraban los tallanes en las partes bajas y medias de las cuencas de los ríos llamados hoy Chira y Piura y en varias caletas dispersas de la costa. Por su vitalidad, esta nación sólo resulta comparable con la colectividad de los chinchas y con la de los chimúes dentro del marco litoral. Regidos los tallanes por una antigua y orgullosa aristocracia, tuvieron idioma y dioses propios, así como una economía múltiple, bastante diversificada” (VEGA, J.J.)

El maestro Jacobo Cruz nos enseñó a sentir orgullo por nuestros ancestros. Nos habló de Cutivalú, el guerrero rebelde que enfrentó a los españoles, de José Cayetano Heredia,  el padre de la medicina peruana, de Micaela Yarlequé Poicon, la rebelde comunera que luchó contra el gamonalismo, Alejandro Taboada el líder sindical petrolero asesinado por órdenes de la IPC, y nos refirió que el abuelo del más grande de los peruanos, José Carlos Mariátegui,  Don  José del Carmen Lachira, fue un tallán puro, es decir, un cataquense.

En una oportunidad, en la década del 70, el poeta cusqueño Luis Nieto fue invitado a dar una conferencia en el Municipio de Catacaos, dijo casi textualmente: “ustedes tienen que estar orgullosos de sus orígenes, pues, de ésta es tierra de tallanes; de este pueblo  nació el padre de la señora Amalia Lachira Ballejos, la madre del Amauta José Carlos Mariátegui”. Debo agregar que el poeta Nieto era admirado por nosotros, que éramos por entonces voluntariosos partidarios del socialismo  y, en mi caso, aspirante a poeta. Lo que nos dijo nos causó un enorme impacto.

Han pasado los años y mucha vida. Eduardo Cáceres, investigador y militante socialista es uno de los que mejor ha estudiado el árbol genealógico del Amauta. En un trabajo detallado que ha realizado, señala lo siguiente: don José del Carmen Lachira tuvo 15 hijos en tres damas, 7 con Candelaria Ballejos, 7 con Manuela Rojas y 1 con la señora Juana Diego. (CACERES)

José del Carmen acomodó su vida en Sayán y ejerció el oficio de talabartero (artesano que trabaja el cuero). Todo indica que una de sus hijas, aquella que la vida había elegido para ser la madre de José Carlos, buscando un mejor futuro se trasladó a Huacho y ahí se convirtió en una hermosa joven. Lo que vino después ya se conoce.

Los tallanes o cataquenses son incansables caminantes y gente muy emprendedora. En las épocas de las campañas agrícolas del centro y sur del Perú solían venirse de golondrinos para laborar en la cosecha, principalmente de algodón. Los tallanes son expertos en el apañamiento del oro blanco.   José del Carmen fue probablemente uno de aquellos, dejó su valle y no volvió más. 

Si nos atenemos a la tesis vigoskiana de la “herencia cultural”, Mariátegui llevó en sus genes esa cultura. La investigación historia de  Jacobo Cruz Villegas publicada en su libro “Catac ccaos, origen y evolución histórica”,  registra el siguiente hecho: cuando los españoles llegaron, los caciques tallanes Turicariama, Tangar-arac, Cutivalú, Amotaxe, Lachira, Marca Huillca, Poechos, organizaron la resistencia y por ese “delito” fueron decapitados. 

De manera que no es exagerado decir que de esa sangre rebelde desciende nuestro Amauta. Y que por la tierra tallán de su abuelo se explica no solo su gusto por La Rondalla Piurana, sino su identificación con las luchas del pueblo peruano y su compromiso con el socialismo.  En efecto, Catacaos conserva una las instituciones más antiguas del país: la Comunidad Campesina San Juan Bautista de Catacaos, que fue bastión de la defensa del campesinado, más aún, el indicador que más ha llamado la atención de los investigadores es su carácter esencialmente comunitario.

Esa es una característica ancestral de la región. Las comunidades del ande piurano, inspiraron a Hildebrando Castro Pozo un estudio agudo sobre el colectivismo agrario, que tuvo enorme influencia en el pensamiento de Mariátegui. Estos son temas que invitan a una nueva investigación.  

jueves, 13 de junio de 2013

NOCHE ARGUEDIANA, HECHURA DE LUZ





Por: Julio Yovera B.
En la histórica Casona de San Marcos, donde en sus ambientes suele convocarse casi de modo cotidiano el pensamiento, nos reunimos para escuchar las reflexiones sobre la vida y obra de José María Arguedas.
Expositor de esta jornada del espíritu fue el investigador y docente Rodrigo Montoya, sin duda, uno de los más acuciosos estudiosos de la vida y la obra de Arguedas. A través de su palabra fuimos encontrando a un creador que veía en los peruanos profundas grietas que nos balcanizan cultural, social y económicamente. Y por eso su constante esfuerzo de contribuir a “peruanizar el Perú”.
No se ha logrado aún esa meta histórica. Y, a pesar de todo, como Mariátegui, Arguedas tuvo la esperanza de que era posible forjar la nación peruana. Este juicio fue reflexionado también por el maestro César Lévano, quien en su condición de panelista del Encuentro, centró su comentario sobre la valoración del pensamiento de Arguedas relacionándolo con la concepción y el método de investigación del autor de los 7 Ensayos.
Temas centrales como el del Estado, las comunidades, los intelectuales y la responsabilidad de quienes hacen política y se reclaman socialistas fueron reflexiones en voz alta. De hecho, una noche no es suficiente para un tema tan vasto. Y pensar, digo, que en el Congreso de la República, una rémora de incapaces babea su verbo y su tiempo.
Julio Humala puso lo suyo. Su guitarra y su voz nos trajeron los cantos de las alturas andinas, las notas fraternas y alegres de los que no han renunciado a su derecho contestatario a la rebeldía, para dolor de cabeza de las sectas que promueven de uno y otro lado el “pensamiento único”.
A su vez, Renzo Gil hizo música costeña, vals y marinera. Vals del firme, del que nos gusta, no el canto lacrimoso de la decepción barata, sino del vals de los poetas populares como Don Felipe Pinglo.
Finalmente, la voz de Margot Palomino alzó sus alas y voló. Arguedas estaba conmovido y nosotros también. ¿Final? Nada que ver, la sorpresa, señoras y señores, la dio Rodrigo Montoya, quien invitado por Julio Humala cantó en quechua, como lo hacía Arguedas cuando su alma se elevaba.
¡Noche luminosa la noche arguediana! ¡Gracias Margot!

sábado, 12 de enero de 2013

EL AMOR EN CÉSAR Y GEORGETTE



Por Julio Yovera B.

En todos estos largos años de oscurantismo y ofensiva neoliberal, el poeta César Vallejo Mendoza ha sido groseramente caricaturizado por el poder dominante, que, ante la contundencia de los hechos históricos, no pudo silenciar al autor de los Heraldos Negros y de Trilce, pero, a la vez,  atacó, con saña, la obra poética, narrativa, periodística y de teatro, en la que Vallejo abiertamente afirma en su esperanza y su militancia. Con la primera alimentó su fe en el porvenir, con la segunda se incorporó a la causa de los humildes, que luchaban y luchan por un mundo mejor.  
Vallejo, Perú al pie del orbe acaba de ser puesta en escena gracias al auspicio de la Universidad Particular Ricardo Palma. Sus autores y guionistas son Aureo Sotelo y Lily Cardisch; la dirección es de Carlos Acosta; y los actores, el reconocido Reynaldo Arenas y Carla Tabra, que representan a los personajes principales de esta historia que se estrenó el 7 de enero, en el Centro Cultural Ccori Wasi, con motivo del 105 aniversario del nacimiento de la amada del poeta.
La obra es una revaloración a Georgette Phippart, a quien el Perú debe mucho. La verdad que, en materia de cultura, las clases dominantes sufren de oscurantismo crónico, y la clase social emergente es ignorantona y ridícula. No olvidemos que la universidad particular que lleva el nombre del poeta, propiedad de César Acuña,  prohíbe que en  Cátedra Vallejo se hable de la militancia comunista de Vallejo y se boicotea todo propósito para que los estudiantes conozcan la obra integral del poeta.
Georgette asumió con pasión francesa la defensa de la memoria del amado. Gracias a su esfuerzo fue posible que los restos de Vallejo reposaran para siempre en el Cementerio de Montparnasse, donde alguna le confesó, cuando ya estuvo convencido que “se moriría en París con aguacero”, que en aquel lugar deseaba descansar; y, sin apoyo alguno, logró que los restos del poeta fueran  trasladados y ahí estarán por siempre, a pesar que, como lo escribió, y está gravado sobre el mármol negro de la tumba,  “ella tuvo que nevar para que él duerma”.  
Pero hubo más, Georgette lo cuenta en su libro Allá ellos, allá ellos, allá ellos, rescató los manuscritos del poeta. Esto ocurrió porque en plena ocupación nazi de París, encargó a las autoridades diplomáticas de nuestro país la obra de Vallejo. Cuando, concluyó la segunda guerra mundial, fue a su rescate y la encontró tirada en el piso. El tiempo, la humedad y la indiferencia de las autoridades pudieron haber hecho que la obra de este hombre universal, se perdiera para siempre.  Gracias a Georgette esto no ocurrió. Y siendo ya bastante, hubo mucho más. Se vino a vivir y morir en el país de Vallejo, el mismo país cuyas autoridades lo habían ignorado como escritor, perseguido y encarcelado, acusándolo de poeta comunista y, por eso mismo, peligroso. Y ella tuvo el coraje de venir y soportar el clima hostil y agresivo de las autoridades del país del esposo querido.  
Un mérito de Capulí, Vallejo y su Tierra, la institución que lidera Danilo Sánchez Lihón, es el de haber contribuido en los ámbitos de la literatura y la cultura, a una revaloración de Georgette, porque si hay que sacudir la conciencia de los jóvenes y tejer amor con felicidad, identidad,  justicia social, pasión e integridad, ahí están César y Georgette, una pareja que unió el amor con  el compromiso por el destino de toda  la humanidad. ¡César y Georgette, qué hermoso amor! Un peruano y una francesa, unidos hasta más allá de la vida por un amor sublime y un ideal que no ha muerto felizmente, y ahí están, los dos sobreviviendo juntos, a pesar de las dificultades.
Una mención especial merece el guión de Sotelo y Cardish. El temperamento de Georgette no corresponde al de la historia. Ella, según conocemos, tenía pasión interior que desbordaba en gestos, en actitudes que no se perciben en la obra. Y, claro, la amada del poeta despertaba estados de ánimo en positivo y negativo. Para Neruda era una “francesa antipática”, lo que dijo el poeta chileno, no lo hace menos grande, no diezma al poeta que hasta el último aliento de su vida, mantuvo su consecuencia y coherencia. Para Octavio Paz, Georgette era una belleza que iluminaba las reuniones. 
Como fuere, esta obra nos devuelve a Vallejo en su integridad, en su contexto. Desde sus días en Santiago, en Trujillo, en Lima, está el nervio del tiempo y las melodías tristes y alegres que acompañan la obra. En Francia, en España, en Rusia, late, a todo ritmo, el corazón de la humanidad; y, en todo el ambiente, las notas de los parias de la tierra, que hacen puño y afirman su fe, en ese canto que es sinfonía y es redención: “¡Arriba los pobres del mundo!”
Saludo esta obra y digo con el poeta: “Yo me adhiero!”


miércoles, 26 de octubre de 2011

Los nubarrones de la corrupción


Por: Julio Yovera

¿Acaso la corrupción es un mal inherente a la especie humana? Miren pues, un Gobierno que hizo de la anticorrupción su bandera, generándonos dudas. Que se hagan las investigaciones y que se sancione si corresponde. El apañar, el "justificar" al vicepresidente es caer en la práctica insana de esa lepra que le produjo náuseas a Manuel González Prada.

Omar Chehade se hizo conocido como un profesional firme en la lucha contra la corrupción del criminal y cleptómano Fujimori. Esa postura era el punto convergente entre él y las expectativas de cambio de un pueblo hastiado de una forma convenida de hacer política.

El proceso electoral último, precedido de las municipales, confirmó la polarización: cambio o continuismo. Se trazó una línea divisoria; de un lado, la camarilla corrupta y todos los que la alcahueteaban en sus más diversos vertederos; de otro, los ciudadanos dignos, de todos los matices ideológicos, que en aras de la salud y la moral del país, se movilizaron para cerrarle el paso a la mafia.

Fue una confrontación desigual y, pese a que, desde el gobierno, el poder económico, los medios de comunicación, la Iglesia de Cipriani, la alianza nada santa de la caverna latinoamericana (cita de los presidentes neoliberales de México, Chile, Colombia, Perú) pretendieron influir de manera desvergonzada a favor de la candidata del continuismo, el pueblo impuso su voluntad: elevó al señor Humala a la categoría de Presidente y a Omar Chehade como segundo vicepresidente.

El cambio era posible. La derecha dejó de trinar y empezó su graznido de ave de mal agüero. El nuevo gobierno será el desgobierno, dijo; adiós modernidad e inversiones, sentenció. Pero el capital monopólico es apátrida, y así como no tiene nación, tampoco tiene bandera. Y, poco a poco, se fue calmando: sus inversiones estaban garantizadas.

Hace pocos días, el 12 de octubre para ser más exactos, sin reservas, el sector popular salió a las calles a recordarle al presidente Humala sus promesas. Las voces mejor oídas eran las que demandaban persistencia en la lucha contra la corrupción.

El pueblo aspira a que se abra un proceso de gobernabilidad, de justicia social, descentralización, integración e inclusión. Por eso mismo, las autoridades centrales deben ser celosas en su conducta pública. Como dice el viejo refrán, no solo ser honradas, sino parecerlo. Y, lamentablemente, hay indicios que nos llevan a la conclusión que algunos encumbrados dirigentes del gobierno actual no parecen ser honrados.

Que la prensa espulgue a la roba cable y su folklórico esposo, que indague sobre los pasos del depredador ambiental, del empresario médico y congresista, todos ellos de Gana Perú, es un asunto que sirve para ironizar o cuestionar la audacia de la politiquería mediocre, parte del ya vasto zoológico parlamentario del país y que se suma al anecdotario de los que juraron “por Dios y por la plata”, del mata perro, del come pollo, de la roba luz, y tanto espécimen más.

Sin embargo, la denuncia contra Chehade, de parte del Instituto de Defensa Legal, entidad libre de toda sospecha de vínculo con el sensacionalismo fujiaprista, ha puesto en tela de juicio, no solo la coherencia del segundo vicepresidente, sino al gobierno, pues, si su discurso anticorrupción fue una pose electorera, con ello no hace más que fortalecer a las mafias, que se han enriquecido ilícitamente.

Cambian los personajes pero la práctica es la misma, incluyendo los desalojos violentos con resoluciones judiciales redactadas en el Jirón Azángaro y a favor de los grupos de poder. Eso que fue la práctica del fujimorismo parece ser la herencia del hasta ayer respetable Chehade.

El Gobierno tendrá que reflexionar. No se trata de cerrar filas contra la llamada “confabulación fujimorista” o de descalificar la nota periodística del IDL de “cantiflada”. Se trata de una denuncia seria, entonces, seria tiene que ser la respuesta.

Que Chehade responda con argumentos y que no se escude en esa perorata “el presidente me ha dado su respaldo”. Los demás del régimen deben actuar con prudencia. El espíritu de cuerpo es, a veces, una manera equívoca de hacer causa común con lo indefendible.

Dicen los especialistas de la salud, que el cáncer, si se trata a tiempo, tiene cura; para ello la ciencia investiga, analiza, evalúa y actúa. Suele ocurrir que para curar, a veces, hay que amputar. Algo de eso tiene que ver con la política.

El presidente Humala debe evitar engordar, metafóricamente hablando, del pellejo de los Fujimori y de la lengua de los García. Debe, como no, tratar la enfermedad para salvar al paciente, que, en este caso, es el país.

El gobierno actual no debe ser una estafa más. Así lo esperan millones de peruanos.