martes, 2 de noviembre de 2010

Vargas Llosa y Zavala Cataño en cuestión

La delgada línea entre la libertad y el compromiso
Julio Yovera B.


Al escritor y artista marxista se le pide coherencia entre su palabra y su prédica. El mismo la asume de manera consciente. A los no marxistas de origen y a los no marxistas de huída, los cuestionamos y los juzgamos. Es nuestro derecho. Sin embargo, el juicio de valor que la historia les hace, tiene en cuenta su obra y no su vida.

Octavio Paz (1914-1998), el Nobel de literatura de 1993, ha trascendido no porque alguna vez dijera que sus no pocos años dedicados a la lucha por los ideas revolucionarios los percibía inútiles. La historia no lo recuerda ni lo concibe trascedente por su postura ideológica o política, sino por su incuestionable genialidad para hacer con sus palabras un reino de belleza.
Una pequeña muestra de lo que decimos:


“Y un pájaro cantó, delgada flecha.
Pecho de plata herido vibró el cielo,
se movieron las hojas,
las yerbas despertaron...
Y sentí que la muerte era una flecha
que no se sabe quién dispara
y en un abrir los ojos nos morimos.”


Lo mismo aconteció con Jorge Borges (1889-1986), el magnífico cuentista argentino, autor de Ficciones, El Aleph, entre muchas obras más, quien ingresó a la inmortalidad antes de morirse y que se le negó sistemáticamente el derecho de saberse elegido del Parnaso sueco de Alfed Nobel. Su obra la estimamos brillante, no porque se definiera de derecha y hasta partidario de dictaduras sanguinarias como la del carnicero Videla, sino porque todos sus lectores de todas las altitudes, lo consideramos un exquisito matemático que convirtió la literatura en teorema.

Nos gustaría que los artistas fueran hombres que abracen los ideales de lucha por la inmensa humanidad, pero el alma humana no es lineal. Si el espíritu del hombre, de por sí es complejo, el del artista es un laberinto creador, Y así como no pocos artistas son ajenos al drama humano y hasta reaccionarios, hay, para orgullo nuestro, muchos que se incorporan a los sueños de los desheredados de la tierra.

Uno de ellos fue Nazim Hikmet (1902-1963), el poeta comunista turco, que desde la cárcel, no dejó de cantar a su esperanza y su partido. El es un ejemplo de coherencia entre vida y obra. Los marxistas y los que no lo son tienen derecho a beber su poesía a manos llenas, pero solo los marxistas –esa es su gloria - tienen el derecho de exhibir su militancia como un emblema. Leámoslo:


“Hermanos,
Los de Europa, los de Asia, los de América:
Yo no estoy en prisión ni en huelga de hambre.
Me he tendido en el césped, esta noche de mayo,
Y los ojos de ustedes me miran de muy cerca,
lucientes como estrellas,
En tanto que sus manos
son una sola mano estrechando la mía,
como la de mi madre,
como la de mi amada,
como la de mi vida.”
(El quinto día de una huelga de hambre)


César Vallejo (1892-1938), el escritor comunista del Perú, fue un brillante creador y un consecuente revolucionario. Desde sus años juveniles conoció el desprecio de los poderosos y sus mediocres críticos, supo de la cárcel, del destierro. Francia, la cuna de la libertad, lo expulsó acusándolo de ser “un indeseable”, y sin embargo, no se amilanó el hombre, no se doblegó el militante. Su poesía debe ser leída y escuchada por los marxistas y los no marxistas. No debemos permitir que los comerciantes de la educación, como el clan Acuña Peralta, trafiquen con su nombre y pretendan convertirlo en un poeta dulzón y provinciano. Apreciémoslo:


“¡Cuídate, España, de tu propia España!
¡Cuídate de la hoz sin el martillo,
cuídate del martillo sin la hoz!
¡Cuídate de la víctima apesar suyo,
del verdugo apesar suyo
y del indiferente apesar suyo!
¡Cuídate del que, antes de que cante el gallo,
negárate tres veces,
y del que te negó, después, tres veces!
¡Cuídate de las calaveras sin las tibias,
y de las tibias sin las calaberas!
¡Cuídate de los nuevos poderosos!
¡Cuídate del que come tus cadáveres,
del que devora muertos a tus vivos!
¡Cuídate del leal ciento por ciento!
¡Cuídate del cielo más acá del aire
y cuídate del aire más allá del cielo!
¡Cuídate de los que te aman!
¡Cuídate de tus héroes!
¡Cuídate de tus muertos!
¡Cuídate de la República!
¡Cuídate del futuro!…”
(Poema XIV, España, aparta de mí este cáliz)


También existen escritores que empezaron cobijados en la derecha, y hastiados de la sociedad burguesa de su tiempo, devinieron revolucionarios. Nos viene a la mente el ejemplo de Víctor Hugo (1802-1885), que si bien no se incorporó a la Comuna (el primer esfuerzo por forjar un Estado de trabajadores) cuestionó la vocación expoliadora de la burguesía y la hipocresía del alto claro. La obra de Víctor Hugo, en particular Los Miserables, será una lectura obligada de los buenos lectores contumaces y hasta de los estudiantes responsables de la carrera de sociología.

¿Cómo valoró José Carlos Mariátegui al artista? No lo haízo en función de su militancia política, sino de su obra. José María Eguren es el poeta menos “social” de los poetas “puros”, y, sin embargo, el Amauta lo saludó como un poeta extraordinario, y, por eso mismo, lo difundió con pasión en su Revista Amauta.
Podemos negar la calidad literaria de Mario Vargas Llosa porque no es marxista? ¿Podemos negar la historia y juzgar políticamente la obra artística de Víctor Zavala Cataño?

No compartimos el pensamiento neoliberal de Mario Vargas Llosa, que destila odio cuando de juzgar a los marxistas e izquierdistas se trata. Su “investigación” periodística hecha sobre el recién desaparecido Néstor Kirchner (1950-2010) es un ofertorio de la mala fe al alatar de la estupidez (Semanario Hildebrandt en sus trece)

No compartimos el pensamiento fundamentalista de Víctor Zavala Cataño, que se alineó con la llamada quinta espada, que no era en absoluto el desarrollo del marxismo, sino su negación.

Me siento identificado con el pensamiento de Ernesto Toledo, no porque a ambos nos expulsaron de la cátedra, sino porque su juico, a mi modo de ver, es correcto.
Si el postulado: “análisis concreto de la situación concreta” no fuera solo un cliché, sino un método de análisis estaríamos premunidos para superar los mecanicismos de todas las taxonomías (incluidas las de Bloom)

Por lo demás, en un predio que no debate estos temas, hacerlo no es una provocación, sino una seria intención de echar abajo el muro que separa política y cultura.

lunes, 1 de noviembre de 2010

¿Quién entiende a los escritores?

Por Percy Julián *

Hace poco nuestro amigo Julio Yovera –autor de Ríoblanco: crónica y canto- escribió en Pdgmrx (07/10/10): Un Nobel para un peruano, donde emocionado decía: “Nos alegra que un peruano y latinoamericano le dé honores a la lengua de Cervantes…” y precisaba que “MVLL, en el ambiente intelectual goza de reconocimiento por la vastedad y calidad de su obra; sin embargo, su pensamiento ideológico genera debate y polémica, aunque en los últimos tiempos ha expresado sus críticas frontales y sinceras, como corresponde a un hombre libre”.

Nos preguntamos, qué dirá ahora el maestro Julio al leer lo declarado por el Nobel a su diario favorito: “Yo creo que el Perú está viviendo una muy buena época, lo cual no quiere decir que no haya problemas. Pero fíjate: ya llevamos 10 años de gobiernos democráticos, de una institucionalidad democrática que está funcionando, de un desarrollo económico muy elevado. Y todo indica que debería mantenerse y crecer, si no cometemos la insensatez de salirnos de ese cuadro: democracia política, economía de mercado, apertura al mundo; eso nos ha traído muy buenos resultados” (El Comercio: domingo 31 de octubre de 2010, p. c15).

¡Qué bonito! ¡Qué maravilloso! Pareciera que estuviéramos leyendo una de sus novelas de ficción. Tal vez Conversación en La Catedral (p.9 de la obra editada por El Comercio, 2001), cuando se pregunta ¿En qué momento se había jodido el Perú? También en esto hay que precisar que en este país nos hemos jodido los de abajo durante 189 años de vida republicana. ¿Cuándo los de arriba han pagado la crisis económica generada por el mismo sistema capitalista? Jamás, a nosotros nos dicen que hay que esperar y ¡cuidado con reclamar!

Sí, señor Vargas Llosa, tiene razón: El señor García está realizando un buen gobierno, pero para los de arriba, para las transnacionales, para los doce apóstoles y toda su generación. Así como gozaron de la extracción de los minerales, del caucho, del guano, del petróleo y hoy lucran de los capitales que tiene endeudado a las grandes mayorías y fichados en INFOCOR gracias a las “bondades” del modelo neoliberal durante estos últimos 20 años.

Por más que soñemos, no podemos descononocer la realidad. Las brechas sociales se han extendido. Unos pocos tienen de todo; pero nuestro pueblo no se beneficia de una justa distribución de la riqueza. Las lacras sociales aumentan cada día más. La delincuencia campea en todos los estratos, nadie está seguro ni siquiera en su casa. La corrupción corroe las esferas gubernamentales y la vida diaria, tanto así que ya estamos cansados de citar a Manuel González Prada: Donde se pone el dedo salta la pus; o se justifica el robo con tal que se haga obra: Odría fue un buen presidente, robó pero hizo obra; o ha sido un buen alcalde porque ha construido escaleras, hospitales de la solidaridad, pero se silencia Comunicore, Relima, etc.

El modelo vigente ha deshumanizado a la sociedad, tal como lo señala el escritor Santiago Roncagliolo, autor de “Tan cerca de la vida”: “…lo mismo ocurre en el mundo laboral, sobre todo en las grandes empresas. Allí las personas son llamadas recursos humanos; están a la altura de las computadoras, puertas y ventanas” (La República: 31/10/10, p. 38).

Ante esta situación desfavorable para el pueblo, surgió en Lima la esperanza del cambio, ese anhelo popular que la derecha decidió liquidar. No cambiemos de bufanda, no permitamos que los de arriba nos derroten. Sigamos unidos y firmes por el cambio. ¡La historia nos juzgará!

*Ex dirigente nacional del SUTEP.

domingo, 31 de octubre de 2010

La gran muralla humana

Por Percy Julián Uribe
En el pueblo de Comas, lugar de nuestra morada y trabajo docente, existe un sitio arqueológico preinca llamado Fortaleza de Collique, que nos recuerda el arquitecto Santiago Agurto: En la comarca de Lima, en tiempos pre-incas, gobernaban los señores de Ichima y Colli, abarcando el primero el valle de Lurín y la parte baja de Lima y el segundo la cuenca del río Chillón, desde Quivi hasta el mar. Referente a nuestro distrito precisa que el señorío de los Colli estaba gobernado por el Colli Cápac y tenía su sede en una población llamada hoy Pueblo Viejo, situado cerca de la fortaleza de Collique.*

Con el fin de valorar y proteger nuestro patrimonio cultural, y a través de ello forjar nuestra identidad local y nacional, la Municipalidad de Comas y la UGEL 04 convocaron para hoy viernes 28 una gran concentración de estudiantes del distrito, a fin de realizar una fiesta milenaria y mitológica, que tendría como punto culminante la formación de una Gran Muralla Humana, como peruanos en el encuentro con los orígenes milenarios para construir el gran futuro.

Como siempre, los maestros y maestras que interactuamos en el seno de la comunidad arribamos con nuestros alumnos al punto de concentración a las 9 am., para cumplir con tan loable actividad. Nos encontramos con nuestros apreciados colegas de las bases del SUTE DOCE: Festini, Wiesse, Comercio 62, San Agustín, Perú Holanda, Inca Garcilaso de la Vega, PERÚ BIRF, 2049 y República de Cuba en pleno, ya que somos vecinos de la Fortaleza de Collique.

Asistieron cerca de 2 000 estudiantes y el sociólogo Enrique Espinoza fue el único que dio la bienvenida a nombre de los organizadores. Los señores de la UGEL brillaron por su ausencia, dicen que estaban en la ceremonia por su aniversario. Ni que decir del alcalde Saldaña, aquel que a cada rato repetía que Comas era un distrito moderno que promueve la cultura, pero cuando estaba en campaña electoral.

Como el socio de Lourdes Flores en Comas fue derrotado, ni siquiera proporcionó un megáfono para que su representante pueda dirigirse a los presentes. Dicen que se encuentra arreglando las cuentas para justificar el pago de los Hermanos Yaipén y tantos otros grupos que animaron su millonaria campaña electoral, pensando que la conciencia del pueblo se compra con pan y circo. Y pensar que el Dr. Nico lo derrotó caminando puerta por puerta y entregando a cada poblador una cajita de fósforo con su símbolo de la mamacha; demostrando que el derroche de dinero ajeno no sirve para ganar elecciones. Sufrió doble derrota, porque a nivel provincial ganó Susana Villarán y la Confluencia Social.

Por eso que ofende, una vez más, las declaraciones del presidente García, cuando expresa que nuestro gremio solo se preocupa por el aumento de salarios.; con el fin de hacernos quedar mal ante la opinión pública; pero tan mendaz acusación no tiene acogida en el seno del pueblo porque los maestros y maestras del SUTEP están profundamente comprometidos con la educación de la niñez y juventud, tal como lo hemos demostrado hoy en el acto de Collique. Hemos ensuciado nuestros zapatos con nuestros alumnos y cumplido con nuestra tarea docente de enseñar a amar y valorar lo nuestro, y luego hemos regresado a nuestras escuelas contentos por el deber cumplido.

Mientras que las autoridades seguro charlaban en sus confortables oficinas, como aquellos personajes insomnes y eunucos mentales que peroran de una gran reforma educativa que dicen estar llevando a cabo y ocultan los resultados de una evaluación de la educación en 139 países, figurando el Perú en el puesto 133. Hecho que demuestra que la crisis de la educación persiste, porque no se reconoce que es una crisis histórica, estructural e integral que no se resuelven con maquillajes, improvisaciones y leyes que buscan mercenarizar al magisterio. ¡Se educa con el ejemplo!

viernes, 29 de octubre de 2010

Lecciones del proceso electoral municipal

Por Julio Yovera B.

Después del 3 de octubre, cuando la voluntad de electorado limeño expresada en las urnas le daba la victoria a la señora Susana Villarán, la candidata perdedora bailaba con Tongo; entendimos entonces por qué los miembros de la selección peruana, después de cada derrota, se van de farra. Las derrotas deberían servir para reflexionar pero a la señorita Lourdes le sirven para tongear.

En su conferencia de prensa se ha reconocido, una vez más, como una demócrata. Podemos colegir que su actitud para calumniar a su oponente se base en ese espíritu democrático peculiar, que además la hace mentir impunemente al relacionar izquierda con violencia y a Patria Roja con terrorismo.

Ha dicho además que respeta a su oponente; sin embargo, la ha denostado a su antojo (y ésta se lo permitió con el argumento de “no pisar palito”), acusándola de ocultar información sobre sus bienes y sus rentas. La candidata del PPC sabía que esta “preocupación” era interesada pues jamás dijo nada sobre las grandes trasnacionales y los grupos de poder nativos que evaden impuestos y mienten cuando declaran sus bienes y sus ganancias.

Nada de autocrítica. Ningún propósito de enmienda que nos dé confianza que nunca más hará la promesa – amenaza de meterse el cargo al que postula al “poto”. Ninguna reflexión serena sobre su intolerancia, su vocación excluyente, sus vínculos con un personaje oscuro y con claras evidencias de ser uno de los capos del narcotráfico.

Para la señorita Lourdes los culpables de su derrota son todos los que están al frente. Ella es una víctima. Ha perdido no porque la derecha polariza y odia a los peruanos que no piensan como ella, sino porque confabulan contra ella. Es más. Sostiene que no ha perdido, que ha ganado. ¿Cómo analiza la ex candidata? ¿Cómo es eso que las derrotas se transforman en victorias? ¿Es que le resulta difícil hacer un balance objetivo?

Vale la pena recordar: ¿no fue ella quien dijo que las autoridades electorales estaban libres de cualquier sospecha?, ¿no dijo acaso que habría que esperar hasta la revisión de la última acta observada para saber quién era ganadora?
Sucede que, diseñando todas las probabilidades, operando todos los indicadores cuantitativos, haciendo proyecciones y cálculos en distintas dimensiones, el resultado es el mismo: Susana Villarán ha ganado.

¿Qué le queda entonces a la señora Lourdes?, ensombrecer una victoria legítima.
¿Qué harán sus patrocinadores y mentores? ¿Reajustarán su estrategia? Sin duda.
Si la derecha recurrirá a un intento urgente de unidad variopinta para garantizar su hegemonía en el próximo proceso electoral, qué impide que la izquierda, los nacionalistas, los sectores progresistas y democráticos, construyan una sola propuesta?

La sociedad peruana exige cambios. La derecha no está en capacidad de darlos; las organizaciones del pueblo sí. Esa es la debilidad de la primera y la fortaleza de la segunda.

Esta es la lección que nos deja el proceso electoral: desde abajo se puede triunfar con una propuesta y un liderazgo, a pesar de las chillas de las aves de mal agüero y contra todo pronóstico.

Teatro campesino

Obra de Víctor Zavala Cataño censurada en exposición de Casa de la Literatura Peruana

Ernesto Toledo Bruckmann


La Casa de la Literatura Peruana vio pertinente que el público realice dentro de su recinto un recorrido imaginario por uno de los géneros literarios menos estudiados. La exposición denominada “Panorama del teatro del siglo XX” pretende destacar a los dramaturgos más destacados de nuestras letras.

Sin embargo, los retratos de Manuel Beltroy, Sebastián Salazar Bondy, Enrique Solari Swayne, Alonso Alegría, Bernardo Roca Rey, Juan Ríos, Juan Rivera Saavedra, Delfina Paredes y César de María, así como el reconocimiento al Club de Teatro de Lima, la Escuela Nacional de Arte Dramático, la Asociación de Artistas Aficionados, los teatros universitarios de San Marcos y Católica, Yuyachckani, Cuatrotablas y La Tarumba, van acompañados de una síntesis cronológica inconclusa ya que el olvido, el descuido, el prejuicio y la censura arranca de sus páginas 1969, año de la publicación de Teatro Campesino de Víctor Zavala Cataño.

No se puede negar que el nombre de Víctor Zavala Cataño está ligado a la historia del movimiento del teatro popular del Perú ya que es el creador teatro campesino en nuestro país, el mismo que enfatiza en el rol social del arte e incorpora al hombre rural como personaje protagonista del arte escénico.

Como el mismo director lo señala: “El teatro es la isla a la que la imagen del trabajador agrario no ha podido arribar aún. O cuando ha llegado no ha sido él mismo, sino un fantoche, un ‘indio`, un ‘serrano’, un ‘cholo’, un ‘animal’, en fin dentro de una concepción despectiva de su realidad. La verdadera faz del labrador agrícola, llena de contrastes, frustraciones, sufrimientos, protestas contenidas y esperanzas, no ha sido iluminada por los dramaturgos.”

Teatro Campesino, publicado en 1969, contiene siete obras teatrales: El Gallo, La Gallina, El Collar, La Yunta, El Turno, El Arpista y El Cargador. Técnicamente se sustentan en una conjunción artística de medios, donde se incluye el monólogo, la pantomima, la danza, el canto, obtenidos de las propias manifestaciones populares. Los carteles y la sobreactuación también se convierten en instrumentos activos del drama, permitiendo el distanciamiento del espectador.

Además, Zavala Cataño publicó “Teatro Popular” y “Teatro Infantil”, poniendo en escena cada una de sus obras en costa, sierra y selva. Del mismo modo escribió “Color de la Ceniza y Otros Relatos” y algunos poemas aparecidos en revistas.

Su estrecho contacto con la naturaleza, esa riqueza ancestral legítimamente propia, le permitió a Zavala Cataño obtener esos materiales para formar criterios, conceptos y capacidad creativa, basándose en el universo andino. Del mismo modo el entendimiento acerca de la constitución de una sociedad peruana todavía excluyente, donde las clases sociales son las protagonistas del motor para el cambio.

El hecho de que Víctor Zavala Cataño sea un intelectual que comparta o haya asumido las ideas de un movimiento subversivo no resta la importancia de sus aportes al teatro peruano ya que fue el primero que puso en las tablas y como protagonistas a los desposeídos como el cargador, la empleada y otros personajes que aparecían antes en forma utilitaria. Zavala Cataño contribuye al desarrollo del teatro político, aparecido en la segunda mitad del siglo XX como una categoría estética. Aunque los antecedentes vienen de 1938 con la constitución de la Asociación de Artistas Aficionados y el Teatro popular con la presencia del mimo Jorge Acuña, es a través del Teatro Campesino de Zavala Cataño por donde ingresa con fuerza el legado dramatúrgico del alemán Bertolt Brecht, cuya presencia es imprescindible para cualquier estudio acerca del teatro.

A la usanza del teatro popular, es el mismo Zavala Cataño quien difunde, edita y monta sus obras. Su principal interés es la participación del público en el desarrollo cultural, social y político del país y para ello aplica las expresiones de ese mismo público a los medios artísticos.

El teatro campesino tiene el mérito de darle al hombre del campo su valor, una calidad de ser humano en medio de condiciones de explotación; despierta la consciencia del pueblo sobre la necesidad de construir un país distinto. En cada pieza escénica del Teatro Campesino se expresa un hecho, una denuncia y se ensaya una crítica respecto a la condición social del campesino peruano.

La permanencia, la figura y el perfil estético social de Zavala Cataño siempre fue el mismo, basado en la problemática del campo. Pese a los prejuicios y la censura, son y serán muchos los grupos teatrales que montarán sus obras ya que abordan problemas no circunstanciales ni coyunturales sino de profundo valor humano. La única forma de que el teatro de Zavala Cataño pierda vigencia sería con la desaparición del orden político, económico y social imperante en el país, algo que los propios sectores dominantes se rehúsan a promover.

Resultó absurdo e indignante que las celebraciones por los 40 años de la publicación del libro Teatro Campesino se hayan realizado casi en la clandestinidad, sin el despliegue mediático que se merece y que si se le otorgó a espectáculos con nula capacidad para despertar la consciencia.

El argumento que me dieron en la Casa de la Literatura Peruana es que “no había espacio físico para mencionar el Teatro Campesino ni para poner la imagen de Zavala Cataño en la pared”, algo que a más de uno no lo convencería. Si aquella institución no tiene la mínima intensión de rectificarse ante tal omisión y reconocer en el Teatro Campesino de Zavala Cataño su significativo aporte a la dramaturgia nacional, la historia del teatro nacional siempre se escribirá con páginas en blanco cuyos párrafos fueron omitidos por la censura. Hasta el momento, muchos de nuestros reconocidos artistas - callan y se convierten en cómplices; no hay indicios de que el arte de las tablas esté al servicio del pueblo sino que, una vez más, sigue siendo un privilegio para una élite.