Por Percy Julián *
Hace poco nuestro amigo Julio Yovera –autor de Ríoblanco: crónica y canto- escribió en Pdgmrx (07/10/10): Un Nobel para un peruano, donde emocionado decía: “Nos alegra que un peruano y latinoamericano le dé honores a la lengua de Cervantes…” y precisaba que “MVLL, en el ambiente intelectual goza de reconocimiento por la vastedad y calidad de su obra; sin embargo, su pensamiento ideológico genera debate y polémica, aunque en los últimos tiempos ha expresado sus críticas frontales y sinceras, como corresponde a un hombre libre”.
Nos preguntamos, qué dirá ahora el maestro Julio al leer lo declarado por el Nobel a su diario favorito: “Yo creo que el Perú está viviendo una muy buena época, lo cual no quiere decir que no haya problemas. Pero fíjate: ya llevamos 10 años de gobiernos democráticos, de una institucionalidad democrática que está funcionando, de un desarrollo económico muy elevado. Y todo indica que debería mantenerse y crecer, si no cometemos la insensatez de salirnos de ese cuadro: democracia política, economía de mercado, apertura al mundo; eso nos ha traído muy buenos resultados” (El Comercio: domingo 31 de octubre de 2010, p. c15).
¡Qué bonito! ¡Qué maravilloso! Pareciera que estuviéramos leyendo una de sus novelas de ficción. Tal vez Conversación en La Catedral (p.9 de la obra editada por El Comercio, 2001), cuando se pregunta ¿En qué momento se había jodido el Perú? También en esto hay que precisar que en este país nos hemos jodido los de abajo durante 189 años de vida republicana. ¿Cuándo los de arriba han pagado la crisis económica generada por el mismo sistema capitalista? Jamás, a nosotros nos dicen que hay que esperar y ¡cuidado con reclamar!
Sí, señor Vargas Llosa, tiene razón: El señor García está realizando un buen gobierno, pero para los de arriba, para las transnacionales, para los doce apóstoles y toda su generación. Así como gozaron de la extracción de los minerales, del caucho, del guano, del petróleo y hoy lucran de los capitales que tiene endeudado a las grandes mayorías y fichados en INFOCOR gracias a las “bondades” del modelo neoliberal durante estos últimos 20 años.
Por más que soñemos, no podemos descononocer la realidad. Las brechas sociales se han extendido. Unos pocos tienen de todo; pero nuestro pueblo no se beneficia de una justa distribución de la riqueza. Las lacras sociales aumentan cada día más. La delincuencia campea en todos los estratos, nadie está seguro ni siquiera en su casa. La corrupción corroe las esferas gubernamentales y la vida diaria, tanto así que ya estamos cansados de citar a Manuel González Prada: Donde se pone el dedo salta la pus; o se justifica el robo con tal que se haga obra: Odría fue un buen presidente, robó pero hizo obra; o ha sido un buen alcalde porque ha construido escaleras, hospitales de la solidaridad, pero se silencia Comunicore, Relima, etc.
El modelo vigente ha deshumanizado a la sociedad, tal como lo señala el escritor Santiago Roncagliolo, autor de “Tan cerca de la vida”: “…lo mismo ocurre en el mundo laboral, sobre todo en las grandes empresas. Allí las personas son llamadas recursos humanos; están a la altura de las computadoras, puertas y ventanas” (La República: 31/10/10, p. 38).
Ante esta situación desfavorable para el pueblo, surgió en Lima la esperanza del cambio, ese anhelo popular que la derecha decidió liquidar. No cambiemos de bufanda, no permitamos que los de arriba nos derroten. Sigamos unidos y firmes por el cambio. ¡La historia nos juzgará!
*Ex dirigente nacional del SUTEP.
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