Desde abajo:
Por Percy Julián Uribe
Como sabemos la gran mayoría de medios pertenecen a los grupos de poder, que están muy contentos con el modelo neoliberal desde hace muchos años, tiempo en el cual han acumulado pingües ganancias, producto de la venta de publicidad al Estado en descomposición moral y a las transnacionales de los capitales golondrinos; por eso que se han convertido en corifeos y heraldos negros del sistema, que cada día nos recuerdan que la economía del país ha crecido y estamos en el camino correcto; ratificado con el sello notarial del Nobel de Literatura 2010.
Sin embargo, la realidad desmiente tanta bondad del neoliberalismo y los gobiernos de turno. Los cinco candidatos de la derecha, hasta ahora, compiten en quien fue más corrupto que el otro; quienes se beneficiaron del poder para enriquecerse impunemente; quienes se “abrocharon” con la 20530 –suave que hay ropa tendida- y hoy, hacen lo mismo, con el “despido arbitrario”; quienes han saqueado y siguen saqueando nuestros aportes a ESSALUD; quienes han rematado el edificio del MINEDU y nos vienen con el cuento de una gran reforma, que han enseñado a nuestros estudiantes que cuando uno es autoridad “la plata viene sola”.
Existen hechos palpables que demuestran la crisis integral por las cuales atraviesa el país. Por ejemplo, antepenúltimos, a nivel mundial, en comprensión lectora, matemáticas y ciencias; y últimos en el contexto latinoamericano (PISA2009); desempleo y subempleo con salarios miserables, aumento de las lacras sociales como la delincuencia, por eso que nadie está seguro ni en la calle ni en su domicilio; cada día se descubren más casos de corrupción en las altas esferas gubernamentales; los pueblos tienen que asumir la acción directa para defender el medio ambiente, como los hermanos valerosos comuneros de Cátac y alrededores que han hecho retroceder a la Chancadora Centauro, que pretendía explorar en los límites de la laguna Conococha; digno ejemplo que recuerda la gesta de los campesinos de Tambogrande que derrotaron a la canadiense Manhattan, transnacional que pretendía adueñarse del Valle de San Lorenzo para acabar con el mango y los limones.
Asimismo, nadie discute que este modelo es exitoso para los de arriba; por eso es normal que lo apoyen y defiendan con uñas y dientes; a lo mucho buscarán que algo chorree para los de abajo, ofreciendo sancochado y aumentos en campaña y, mañana más tarde, palo y barrotes ante el reclamo de cumplimiento de la promesa electoral. Ya estamos acostumbrados al accionar de la derecha. Solo ellos y nadie más; incluso ahora niegan su entraña y claman que son de centro o centro izquierda en búsqueda de incautos para seguir aprovechándose del erario nacional, engañando y arrojando migajas para los demás.
Frente a este panorama sombrío para el pueblo, surgió la esperanza de la bufanda verde en Lima, que, desde abajo, muchos apoyamos, cansados de tanto cinismo y corrupción; de abandono a nuestro pueblo, que exige justicia y no caridad, como lo canta el bardo Manuel Acosta Ojeda; de tal modo que festejamos cuando vencimos a la derecha, a pesar de la guerra sucia emitida por los mismos medios que hoy celebran la carta de Susana en portadas, páginas centrales, editoriales. A la derecha le conviene dividir a la izquierda, tan igual como intentaron en las elecciones pasadas, por eso que difunden la misiva de Susana; esperamos que tal carta no sea el detonante que genere la explosión de la izquierda, sería un caro favor y apreciado regalo navideño para los enemigos de la cultura, el amor por lo nuestro y la búsqueda de un mundo mejor para todos.
Es hora de sumar y no de dividir; de valorar el clamor popular que reclama UNIDAD. No olvidemos la experiencia del ARI. Después de tanto debate, al amanecer, el candidato ufano de la izquierda que había logrado la tercera votación para la Asamblea Constituyente –después de Haya de la Torre y Bedoya Reyes- exclamó: ¡Si no nos uníamos el pueblo nos mandaba a la m…! Tan ansiada unidad apenas duró casi una semana. El ufano candidato y un comisario llegado de Paris decidieron ir solos, ya que no necesitaban a los demás partidos de la nueva izquierda que habían luchado contra la dictadura militar, porque la tercera votación era garantía de triunfo.
Pragmatismo onírico de tan iluso y pragmático candidato. Al final se esfumó su tercera votación. Triunfó la derecha, no porque significaba cambio alguno, sino porque el pueblo sabio castigó a la constelación de la izquierda y mandó a la m… a tan ufano personaje. Desapareció de la escena nacional. ¡Cuidado!, ya decía el viejo Marx: “La historia siempre se repite, primero como tragedia y después como comedia”.
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