martes, 9 de noviembre de 2010

Literatura & Magisterio

Desde abajo

Por Percy Julián Uribe*

Como profesor de Lengua y Literatura, sé de la existencia del poeta Eloy Jáuregui con el Movimiento Hora Zero, en la década del 70. Grupo de vates que cuestionaron toda la poesía peruana, a excepción de la de César Vallejo, Javier Heraud y Rodolfo Hinostroza.

Después he leído sus crónicas en diferentes medios de Lima. Ahora está en Diario 16, medio en el que tiene una columna, donde recientemente ha escrito Literatura & Periodismo (Diario16: 6 de noviembre de 2010, p. 7).

En el segundo párrafo, expresa el poeta-cronista-docente universitario: “Cito a MVLl en esta “caza” de citas, quien parafrasea a Flaubert: “Escribir es una manera de vivir, y esa sentencia es absolutamente exacta. Mi manera de vivir es escribir, mi vida entera está organizada en torno a mi trabajo. Yo nunca dejo de escribir”. ¿Flaubert? ¿Sabrá algún profesor de colegio quién diablos es Madame Bobary?”

Como profesor de colegio, no me siento ofendido por Eloy. Él es un hombre bueno, mordaz, pícaro, polémico, pen…sativo, y, sobre todo, inteligente y amigo de las aguas espirituales. Estamos seguros que la(s) pregunta(s) a los profesores es(son) porque él reconoce el rol fundamental que cumple el docente en formar seres humanos libres y amantes de la cultura, tal como él lo hace en varias universidades. Caso contrario, hubiese preguntado a un otorongo si sabe de la existencia de Usted es la culpable, o quién es el Conde de Surquillo; ya que ni el premio mayor de la Tinka alcanzaría para recompensar tan deslumbrante utopía.

Culmina el susodicho párrafo nuestro generoso benefactor, látigo en mano o tecla en ristre, precisando: “…Bien, el escritor francés es(fue) la luz de Vargas Llosa. ¿Un maestro de escuela sabe de La orgía perpetua? Lo dudo, como cantan Los Panchos.”
Qué bien que dude nuestro estimado Eloy, hecho que ratifica nuestra apreciación sobre su inteligencia, porque el que duda, piensa; acto heroico en este país de pelagatos, como lo expresara El Tunante bailando una chilena, perdón, una marinera.

Estamos seguros que su intención no ha sido hacer de comparsa con aquellos que culpan a los maestros de todos los males que sufre nuestro pueblo. No negamos que tenemos que ver algo en ello -las demás profesiones también deben asumir su respectiva responsabilidad-, pero son otros los que generan las tinieblas de la ignorancia y la incultura, del embrutecimiento y la degradación intelectuales y morales, de las desigualdades y la exclusión sociales, para mantener intereses mezquinos y sojuzgar per sécula seculorum a los de abajo, porque saben que un pueblo culto jamás permitiría que le expropien la esperanza, que es lo más valioso que tenemos… ¡para hacerla realidad!

Finalmente, ratificamos nuestro compromiso de seguir promoviendo la afición lectora interactuando con nuestros pupilos, en las aulas y en las calles, a pesar de los enemigos mediáticos que tenemos y las barreras que nos imponen los “descuartizadores de la luz y el canto” (Horacio Zeballos díxit, ¡qué grande honor!).

¡Tomemos el cielo por asalto!


*Ex dirigente nacional del SUTEP.

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